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lunes, 20 de junio de 2016

Medellín también es Friki

Este fin de semana he estado en lo más parecido a Europa que tiene Colombia:
Medellín.

Como sabéis, soy fan total de los Paisas y cuando voy a esa ciudad,  para mí es como sentirme en un limbo entre mi país y el caos bogotano. Un pequeño respirito de relax y buena energía que siempre viene genial.

Medellín (el Medellín por el que yo me muevo, que no es todo) conlleva zonas verdes, trafico regulado, seguridad y tiempo primaveral.

Así que cuando Cuco (un amigo de Caminos que vive allí) me dijo que por qué no iba el finde que había un plan Friky que aprovechar… no lo dudé ni un segundo  y me cogí un avión que salía a las 06.00 del sábado y volvía a las 07.30 del lunes.

El sábado por la mañana, coincidiendo con mi llegada, en el Centro de Convenciones “Plaza Mayor” de Medellín, se inauguraba la Comic Con Colombia, la mayor feria del có
mic de Colombia y Cuco había conseguido entradas para los dos antes de que volaran de las taquillas.

A mí los cómics ni me van ni me vienen, solo me gustan los de Asterix, pero cuando Cuco me dijo que había concurso de “caracterizaciones de personajes” , es decir DISFRACES, ahí nos plantamos diez minutos antes de que supuestamente abrieran las puertas del recinto para coger sitio y ver a todos los disfrazados.
Y digo supuestamente “abrieran las puertas”, porque en Colombia, si las cosas no empiezan a su hora, no pasa nada, la puntualidad nuestra, para ellos, la tenemos sobrevalorada.

El cine aquí, empieza más tarde de lo que pone en la entrada y la gente llega con la peli empezada sin ningún problema haciendo levantarse a toda su fila sin pedir ni siquiera disculpas. Los aviones de VivaColombia (el Ryanair Colombiano) tienen una clausula en la que avisan que pueden salir incluso antes de los establecido y ,efectivamente, lo hacen muchas veces. Los partidos de la Liga Colombiana suelen empezar unos 15 minutos después de lo señalado en los calendarios…. así que si la Comic Con empezaba teóricamente a las 10.00, ésta debió de abrir sus puertas como a las 10.45 más o menos.

Pero, gracias a ésta impuntualidad sistematizada, Cuco y yo pudimos disfrutar durante al menos cuarenta y cinco minutos,  de una cola para entrar de más de setecientos metros, al sol Medellinense, observando miles y miles de frikis de todas las edades y condiciones luciendo atuendos y pinturas de lo más original.

Nada más bajarnos del taxi, nos dimos cuenta que íbamos a flipar durante toda la mañana, ya que fue cerrar la puerta del taxi,  fue girar la cabeza y encontrarnos de frente con el mismísimo Harry Potter. 

Un niño de unos catorce años con cicatriz pintada,  gafas redondas y pelito así que ni fu ni fa como el de la peli ,  que apoyado en la barandilla que le separaba de la entrada (estaba el tercero en la cola) , miraba y hablaba ¡¡¡con su búho blanco de verdad!!!
El niño pasaba de la gente que le miraba, concentrado y pausado mientras hablaba bajito… parecía mantener una conversación interesantísima con el ave... Tal vez sobre el profesorado de Hogwarts o incluso sobre el Brexit (he de deciros que aquí el Brexit les importa una caca de vaca y no son conscientes de nada de lo que puede suponer según el FMI…)  pero el niño y el búho estaban como en otro mundo…

Total, que después de ese shock, seguimos por la fila andando despacito y sin parar de decirnos “mira esto, mira lo otro” parándonos con descaro aprovechando nuestra condición de extranjeros para preguntar y observar...

Nos encontramos con Super Duff (el de las cervezas de los Simpson), con Batman en bajito, con un Robin con un paquete enorme (recordar que en latinoamerica lo importante, siempre es lo importante) y después de él, vimos a cinco niñas, vestidas de colegialas japonesas que se pintaban los ojos con rayas larguísimas para parecer algo más asiáticas.

Cada paso hacia el final de la fila, era más extravagante…

Padres con sus hijos hablando sobre el Lado Oscuro acompañados de madres despampanantes disfrazadas de Princesas Leias  (con lo plana que está la verdadera, no se donde sacaron las paisas que Leia tenía tremendo escote, pero en Medellín, cualquier evento merece unos pechos operados enseñables y cualquier atuendo merece escotazo).

Nos cruzamos con varios monjes de todos los colores, con personajes de terror, con dos o tres mutilados de guerra que simulaban que se les caían las tripas, una troglodita que iba descalza y llevaba una bota de vino tres jotas (made in spain que a ella le debió parecer de lo más cavernícola porque la llevaba como parte de su atuendo sin vino y sin nada…)  y hasta nos cruzamos con un grupo de chicas de mi edad disfrazadas de algo, que posiblemente a mis amigas y a mi nos hubiera encantado alguna vez en nuestra vida: de Sailor Moon.
Sailor Moon, para quien no lo sepa, eran unas guerreras buenas de una serie de dibujos animados japoneses que defendían a la humanidad de “los
malos”  (así en general).
Cada una tenía el poder de un planeta. (Guerrera Marte, Júpiter…la que mandaba era Luna) Cada guerrera, tenía un color que combinaba con su traje de colegiala y en el caso de las chicas de la cola de la Comic Con, todas llevaban sus colores combinados con las pelucas, las botas, los complementos y los super amuletos mágicos… y eso sí,  éstas, a diferencia de las de la serie que eran bastante recataditas, llevaban las tetas casi fuera y el culete muy a la vista… (Si Priscila Luna estaba plana y nunca enseñó una braguita!!!! y eso lo saben hasta en la China Popular… no se qué dibujos veían estas paisas…¡¡¡de verdad!!!)

Total, que en la fila, cuando por fin encontramos el final para unirnos a ella,  nos hicimos amigos de una pareja, que eran frikis de juegos de rol y alucinaban que dos españoles que no tenían ni idea de nada aparecieran en la Comic Con de Colombia solo por el puro placer de la curiosidad.

Nos recomendaron que paráramos en la zona medieval, así que una vez dentro, haciéndoles caso, y también porque era la primera parte de la exposición, no sé cómo ni porqué nos vimos envueltos en menos de cinco minutos en la disyuntiva de elegir nuestro arma medieval de caucho para hacer entrenamientos disfrazados con unos escudos de madera y unos gorros de metal.

"Para vencer al contrincante hay que golpearlo en el dorso o 'quitarle' todas las extremidades" gritó el líder de nuestro entrenamiento mientras atacaba a otro tío con una armadura de metal a lo “Cid Campeador” muy elegante.

Yo miré a Cuco con los ojos muy abiertos muerta de miedo intentando encontrar el sentido de estar ahí en medio rodeada de tíos con espadas. Pero Cuco, al otro lado del grupo de los aprendices,  no paraba de sonreír con su espada de metro y medio en la mano haciendo movimientos de la guerra de las galaxias de un lado para otro convinados con sonidos de “fiuuuun fiuuuun” entre los dientes… muy concentrado…

Yo elegí una espada con el mango grande para las dos manos (porque pesaba un montón), pensé que así sería más cómodo, pero no caí, como la mayoría de mis contrincantes, que era más corta y por tanto tenía que acercarme más a los demás para poder “matarles” .

A los cinco minutos de lucha de entrenamiento, nos metieron con otros quince tíos y una tía en una especie de “rin” delimitado por maderas, para jugar por equipos al robo de la bandera (Dos equipos enfrentados, tienen que conseguir llevarse un pañuelo que defiende el equipo contrario en el fondo de su campo, si te dan tienes que volver a tu campo y contar 10 para volver a jugar).
Intentando ser amable y buscando aliados, me acerqué a la chica que había y le dije así en plan tímida y divertida “uy, somos las únicas chicas jeje”, sin mediar palabra la tía me dio un abrazo de oso que casi me asfixia. Ahí fue cuando me di cuenta, mientras sus súper brazos no me dejaban casi ni respirar y me llenaba de sudor de guerrera, cuando me di cuenta de que realmente, yo era lo más débil del campo de juego.

Nos dividieron en equipos, nos pusimos en posición, al final de cada uno de los márgenes enfrentados del rin empuñando nuestras armas .

Y mientras esperábamos a que el árbitro diera el grito de guerra que iniciaba la lucha, mirando a los nueve tíos y la tía enorme del equipo contrario con sus espadas, hachas y escudos… me acordé de la historia del país en el que estaba.

Me acordé de sus múltiples guerras, de la cultura de guerrilla, de lo bestias que han sido sus antepasados y no tan pasados, de lo que lucharon contra los españoles, contra los gringos y luego contra ellos mismos. Me acordé de que a mí las guerras no me van, ni en los videojuegos y mientras sonaba el grito de guerra del árbitro y comenzaban los gritos de compañeros y contrincantes que se abalanzaban unos contra otros, tomé la decisión correcta, me quedaría a defender cerquita de mi bandera.

Lo que no pensé en el momento del pánico aterrador que sufrí entre gritos y primeros espadazos,  fue en los componentes culturales que jugaban a mi favor:
El machismo colombiano, el proteccionismo a las mujeres extranjeras, el respeto y educación de los paisas hacia las mujeres en general y el buen ambiente que siempre desprenden.

Así que defendí, como ellos dicen, cual verraca, sin que nadie se atreviera a darme fuerte, y mientras todos luchaban con movimientos bruscos y trogloditas entre ellos, veía a Cuco que parecía que bailaba salsa dando espadazos a diestro y siniestro mientras daba saltitos moviendo la cadera para esquivar las armas.

El único que se atrevió a “matarme”  más de dos de veces  y sin disculparse, fue Cuco. La única que me dio bastante fuerte, la mujer oso del equipo contrario.

Perdió mi equipo, era de esperar (no teníamos a la mujer oso ni a Cuco el bailarín) pero fue divertidísimo sentirnos guerreros durante veinte minutos en un rin medieval de Medellín.

Cuando salimos sudadisimos de cargar con las armas y defender nuestra bandera, entre risas y recreaciones bélicas nos dimos  un fuerte apretón de manos con todos y cada uno de nuestros compañeros y contrincantes .
Nos despedimos del líder y seguimos nuestro recorrido por el mundo de la fantasía, los cómics, las cosas frikis que puede conllevar el ser humano…. alucinando con el ambiente, dándonos cuenta de lo raros que éramos, nosotros tan normales,  en un entorno tan “paranormal”.



PD: Vale, lo reconozco…  no vi moverse el búho ¿vale? Tal vez era de mentira pero… pf! Muy conseguido…de verdad de la buena!!!jajaja

martes, 24 de febrero de 2015

Quiero ser paisa

Si tuviera que ser colombiana, y pudiera elegir de donde… 
Lo tengo claro, querría ser Paisa.

Los paisas ( significa paisano, gente de montaña) son los habitantes de Antioquia y Eje Cafetero. Ambos Departamentos están en plenos Andes, son territorios que durante muchísimos siglos han estado ligeramente aislados de todo , han tenido que subsistir sin demasiado apoyo del resto del país, lo que ha hecho de sus habitantes gente especial.

Paisa estirando en la ciclovia
Los paisas son unos currantes, son súper alegres, serviciales, familiares, les encanta comer y cocinan de vicio, son muy religiosos, trabajadores y muy muy muy eficientes. El paisa está forrado pero porque el tío se lo curra y su objetivo principal siempre es el negocio.

Además de todo esto, las mujeres paisas (y sobre todo las de Medellín) son las más guapas de todo Colombia, más que Barranquilla porque son más finas y dulces, aunque es verdad, que son las más operadas de todas. Tienen dinero y valoran la belleza más de lo normal, así que quien no tiene un pecho nuevo, tiene un culete levantado, o una línea del ojo tatuada y quien no (algo que me da una envidia horrorosa) tiene las pestañas postizas puestas pelo a pelo.

Pero lo que les hace verdaderamente irresistibles es su dulzura…

La semana pasada en Bogotá, mi compañero y yo cenamos con Ana Legia,  la dueña de “Telecinco” , una empresa de Medellín que tiene el poder en cuanto a medios y satélites en todo el departamento de Antioquia.  Ana Legia estaba en un congreso en la capital y aprovechó para invitarnos a cenar y así ponernos cara… Su empresa,  se llama Telecinco por dos razones, el objeto del negocio y que la montaron los cinco hermanos Jaramillo…

A ella le da risa pensar quien es Telecinco en España, porque Telecinco Medellín es un imperio y porque ellos también llevan casi 30 años al pie del cañón.

Los hermanos Jaramillo, tienen dividido el negocio,  cada uno se dedica a lo suyo, discuten, negocian y crean mil formatos de lunes a viernes, los sábados descansan con sus hijos y esposos y todos los domingos comen en casa de la Señora de Jaramillo (la madre)  un estupendo asado o bien una bandeja paisa (no conozco español que haya podido terminarse una).

Tres de los cinco hermanos son catequistas, todos tienen mucho dinero pero como víctimas del narcotráfico conducen carros Chévrolets y Twingos para no llamar la atención, se quieren, se respetan y no les falta de nada.

Ana Legia nos citó en el Hotel Bacatá 95, donde se hospedaba, hotel de propiedad Española y uno de los mejores hoteles de Bogotá . El restaurante es de cocina Española y el jefe de sala es la primera persona que supe que vivía aquí cuando me dijeron que me venía, Munaiz (un fiestero incombustible). Así que allí nos fuimos a hacer negocios…

Bueno, Ana Legia es una verdadera paisa, es encantadora, a los 20 minutos ya habíamos arreglado el mundo, cerrado tres acuerdos de colaboración,  hablado de la mitad de nuestras vidas, de sus niños, su “muñe” (su marido que le llama muñequito….)  y nos habíamos dado recetas porque le encantaron las croquetas (me dijo que pidiera yo lo típico y tiré por lo rico y bueno…) y quería saber cómo se hacían para decirle a su señora de servicio que se las hiciera a sus pequeños…  (que tienen 20, 18 y 4 años)

Pero para que veáis como son los paisas, le conté que me iba a Medellín ese fin de semana, y coincidió que ella también volvía a casa ese mismo viernes, me propuso mil planes, llevarme a su finca, a los sitios turísticos …yo le expliqué que iba a casa de una española y me tenía que adaptar al ritmo de mi anfitriona, así que me obligó a llamarla al llegar al aeropuerto de Bogotá , para vernos y para que su marido me acercara a la casa donde me hospedaba desde el Aeropuerto de Medellín…

Paisaje desde RioNegro
 No había llegado al aeropuerto de Bogotá y ya tenía llamadas suyas para ver dónde estaba, cenamos, le hablé de mis sobrinos, me habló de su vida, su amor incondicional a su marido, la paz que le daban las convivencias mensuales de su Iglesia, su niña y lo que le gustaban los toros (la feria de Medellín es la repera)… se retrasaron nuestros vuelos una hora y media (ella viajaba en Avianca y yo en el Ryanair colombiano), y no paraba de decirme “Tan liiiinda” . Me contó mil planes para hacer en su ciudad y por supuesto me preguntó de mi empresa un montón para saber por dónde podía sacar más negocio.

Al llegar a su ciudad, allí estaba su “muñe”, se besaron y abrazaron como si llevaran sin verse meses… nos subimos en su coche normal y me dejó con mi amiga española, no sin antes darme el teléfono de su marido, el suyo y me explicó donde vivía por si necesitaba algo…

Ellos son así.

En cierto modo, los paisas son como vascos pero en guapos, abiertos y alegres… El 15% de los Medellinenses tienen apellido vasco (Arrieta, Arriaga,Echeberri, Zuloaga son super típicos…) y el 25% de los grandes empresarios locales se apellidan a lo vasco... Algo les vendrá en los genes currantes… Dicen “aita pues”, hay un colegio buenísimo que es el colegio “Euskadi” y el Gobierno Vasco tiene su propio representante en la ciudad (le conocí de copas, Andoni se llama, casado con una paisa despampanante…)

Desde siempre, ha existido un vínculo entre ellos y los vascos, tienen una historia que se parece bastante; aislados geográficamente, curran en la minería o ganadería, les flipa comer y tienen a la Iglesia de su lado… (también hay OPUS…)
La primera oleada de vascos fue en el XVII pero no han parado de venir, irse, intervenir o estar presentes…   Así que hay muchísima empresa vasca en los campos tecnológicos del Poblado, muchísimos currantes de Euskadi y justo esta semana una delegación del Gobierno Vasco estaba visitando la ciudad (fui a la fiesta vasca el viernes cuando llegué)…
Un ejemplo de su influencia es por ejempo , el Metro que se proyectó en el 84 (cuando los concursos eran aún más a dedo que ahora , incluso) , lo hicieron Siemens y Entrecanales y Tavora que es una constructora vasca que ha absorbido ACCIONA… pero vamos… ya les gustaría a los vascos molar tanto como los paisas…

Pero además de lo curioso de su gente, Medellín es una ciudad mágica… Le llaman la ciudad de la eterna primavera puesto que la temperatura siempre ronda los 22-27 grados.
Los de Medellín son los ricos del país, su industria minera, agricultura y ganadería les ha dado la base, y desde 1993 cuando Pablo Escobar dejó a Medellín en paz, la capital del mundo paisa se ha convertido en referente en industria y tecnología.

Es la única ciudad de Colombia que tiene Metro, los medellinenses lo cuidan, se sienten orgullosos de él, fardan cada dos por tres y lo utilizan muchísimo. Por la megafonía se escuchan frases tan “cívicas” como: “Póngase la mano al estornudar, prevenir es salud” o “ Recuerde que hablar demasiado alto puede molestar a los demás viajeros”… Es estupendo, está súper limpio y va por el exterior de tal manera que puedes verlo todo desde las ventanas.

Lo primero y lo que más me impactaba antes de llegar es la historia de la ciudad y de su paisa más “ilustre”,  Pablo Escobar… (Si lo piensas en frío él era el prototipo de Paisa… un hombre que aunque putero, amaba a su familia, a su gente, a su ciudad , e hizo negocio desde Antioquia para el mundo entero. Pero se le fue la mano y mucho… )

Todos los paisas tienen una fea historia que contar causada por Pablo, no hablan tranquilos del tema, tampoco he creído que fuera bueno preguntar… Pero he leído que a pesar de los pesares los pobres de Medellín, aun le tiene cariño y respeto por todo lo que hizo por ellos allí… Está bastante presente pero sin estarlo…

Medellín city bajo mis pies
Hay dos Medellines diferenciados, “El Poblado” que es donde viven los ricos, los españoles y Ana Legia y el Medellín de toda la vida que es donde las naves industriales se alternan con casas de ladrillos y techos de uralita por las colinas creando calles sin orden ni concierto llenas de droga, violencia y pobreza…(aunque no esté Pablo, sigue habiendo droga y extorsión) Yo lógicamente solo he conocido de verdad el Poblado... con sus edificios de cristal, sus chicas corriendo por el carril bici, sus hombres morenos y musculosos en patines, sus discotecas seguras y divertidas….


Poco a poco la ciudad dicen que está cambiando, y sinceramente, si en 20 años han hecho lo que han hecho… Estoy segura que en 5 años escucharemos maravillas de Medellín como ejemplo de ciudad desarrollada y cívica. A mí me ha dejado impresionada y enamorada de su progreso y su gente.