Mostrando entradas con la etiqueta Antioquia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antioquia. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de abril de 2016

Sin frenos y a lo vasco...

La historia de ésta semana comienza así…

Aritz y Mónica (amigos vascos) iban a pasar el fin de semana de pueblo en pueblo en Antioquia, así que me uní a su plan.
Cogimos un avión a Medellín en el ryanair colombiano, alquilamos el coche más barato de “Budget” (Compañía de alquiler internacional), puse mi tarjeta de crédito como aval y el sábado, a las 08.00 partíamos desde Medellín montaña arriba rumbo a nuestro primer destino “Jericó”…
 
Las carreteras colombianas están un tercio en obras, otro tercio recién asfaltadas y la otra parte completamente destrozadas con huecos que te llevan al inframundo o piscinas para tirarse de cabeza en medio de un carril… Y estos tres estados del pavimento, se combinan con perros, gatos, gallinas, hombres en moto, andando, a caballo o en carro de madera  que juegan a invadir la calzada de vez en cuando así como al despiste...

Tras tres horas de coche y obstáculos, llegamos a las faldas del puerto de Jericó. Nos esperaban unos 26 km empinadísimos con unas vistas impresionantes llenas de curvas para llegar a uno de los pueblos más bonitos de Antioquia…
Lo subimos con alegría, haciendo fotos, ventanas bajadas, respirando naturaleza, saludando a los paisanos al pasar y disfrutando del verde que solo el clima tropical puede ofrecer….

Visitamos el pueblo, conocimos a unos niños que tenían cometas, nos explicaron que había tropotocientas iglesias, que era el lugar de nacimiento de “La Madre Laura” (yo entendí la madre de Laura y tonta de mi pregunté quien era Laura… a los niños no les hizo mucha gracia mi pregunta…) , comimos pollo con arroz a 1 euro y medio y a las 14.45 nos subimos al coche rumbo a Santa Fe.

Cuando llevábamos 3 cuadras, aun dentro del pueblo,  al frenar en un stop, el coche hizo un ruido raro, pero no le dimos importancia, los coches alquilados hacen ruidos…¡Qué le vamos a hacer!

Llegamos a la salida del pueblo, primera recta, curva suave, (ruidito…)segunda curva algo más pronunciada y ñiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii el coche empezó a hacer unos ruidos terribles cada vez que frenábamos,  parecía que se nos iba la vida en ello…ñiiiiiiiiiiii, Los paisanos de los arcenes se quedaban mirándonos con el ceño funcido bajo sus sombreros… nññiñiiiiiiiii otra curva, Aritz (que era quien conducía) aseguraba que el coche frenaba bien, y Mónica, que es más vasca que el árbol de Guernika, decía que no era para tanto que coches peores bajaban…

Asi que yo, asumiendo que el contrato estaba a mi nombre y la tarjeta de crédito con la fianza era mía, cada curvita y frenadita me iba poniendo más nerviosa, pero no decía nada….
A los tres kilómetros el ruido ya no era flojito, sino chirriante, y lo peor de todo era que frenáramos o no, el estruendo era constante…

A los cuatro kilómetros al ruido se le unió el olor… ese olor a freno quemado que se te mete en la nariz y no sale… 
Y a los cinco kilómetro, ya no aguanté más y dije con tono serio y contundente: “Paramos. En cuanto haya más de 2 centímetros de arcén paramos… “ Aritz asintió con la cabeza y Monica frunció el ceño porque para ella el peligro aun no existía…
Pasaron tres o cuatro curvas más y como en medio de la nada apareció el bar mirador “ Buenas Vistas”. Con su cocinita de fuego, su bachata a todo trapo y su cartel enorme de “Postobón” (Un día os hablaré de postobón que es el dueño de las gaseosas Pepsi y que tiene el monopolio en Colombia…)

Paramos en un ladito, con el correspondiente ruido que eclipsó toda actividad…

Los dos paisanos que había en la barra se asomaron y nos preguntaron por el coche y al fondo, un hombre vestido de motorista a la europea (con el equipo completo de Wolf y BMW) tomaba una “Costeña” mirándonos con atención pero sin acercarse...
Llegados a éste punto, en España, si analizáramos la situación, estaríamos salvados… Se llamaría al seguro, vendría la grúa en media hora, traería un coche de sustitución o te llevaría a tu destino y santas pascuas…

Llegados a este punto en Colombia, comienza la acción... Primer impedimento: no hay cobertura… Mi móvil no daba señal… Me acerqué a las mujeres que estaban en el chamizo haciendo sopa y ellas me indicaron que si me subía a una pequeña roca que había a 3 metros de donde estábamos y tenía movistar, podría hablar desde allí…

En ese momento se me iluminó la bombilla y me acordé que había llevado el teléfono del trabajo, así que abrí la maleta, saqué el móvil movistar, cogí los papeles del coche y me subí a la roca a solucionar parte del problema, mientras Mónica sentada en el asiento del copiloto seguía enfurruñada y Aritz hablaba con los paisanos delo que podría pasarle al “carro”.
Siguiendo la lógica colombiana, antes de llamar al seguro llamé al hombre que nos había alquilado el coche, le conté la situación y traté de explicar dónde estábamos por si acaso nos solucionaba con algún primo o amigo cercano… al hombre del alquiler se le hacía grande la historia con cada dato que le daba, no paraba de decir “Ay Dios mío qué situación más complicada, Ay Diosito…”…

Así que me vi calmando al señor Fabián (así se llamaba) y explicándole con suavidad que iba a llamar a la grúa y que mientras yo conseguía asistencia, él debía encontrar una solución para que nosotros siguiéramos conociendo pueblitos….
Llamé a Mafre, intenté explicar el punto kilométrico y me dijeron que en nada me llamarían para decirme qué grúa vendría a buscarnos…

Volví al coche… Allí, el hombre motorista ya estaba hablando con Aritz explicándole que por el ruido, eran las pastillas y que teníamos dos opciones: Bajar a motor hasta Bolombolo (un pueblo a 40 km) a un taller grande o subir a Jericó que nos lo miraran en un taller de pueblo y ver si podíamos solucionarlo… Mónica lo tuvo claro, yo también… (Como imagináis Monica quería bajar y yo subir) así que Aritz, en un atisbo de prudencia decidió que subíamos al pueblo para ver si allí lo solucionábamos y decidir desde un lugar habitado, qué hacer… Nos despedimos de todos los allí presentes, el motorista nos indicó dónde quedaba el taller y  marchamos con nuestro estruendo rumbo al pueblo…

“El taller”, no era más que un chamizo pegado a una gasolinera con un señor muy arrugado con las manos muy sucias (de nombre Nestor)  que nos dijo que tenía que desmontar la rueda para ver lo que pasaba…
Antes de nada e intentando preservar el dinero de depósito de mi tarjeta de crédito, llamé al de Budget para pedir permiso y tras la autorización pertinente, en menos de un segundo, estábamos sin dos ruedas y el hombre tirando con todas sus fuerzas para quitar los discos delanteros,  en un pueblo en medio de la nada , sin que la grúa confirmara y con poca cobertura…

El hombre nos enseñó las “gomas”  y en efecto , eran metal puro, ahí no había resto de almohadilla para frenar…  y nos confirmó que al ser un “carrito tan chiquitico” no tenía recambios, que tocaba ir al pueblo de más allá… Nosotros, sin coche, teníamos que conseguir llegar al pueblo de al lado… y la grúa seguía sin llamar…

Cuando creía que iba a terminar durmiendo en el chamizo del señor Nestor, apareció en su flamante moto de alta gama BMW,  el señor del bar “Buenas Vistas” y sin que ni siquiera se lo pidiéramos, mientras hablaba por su iphone 6 plus nos dijo “Yo les colaboro”, le dimos 70.000 pesos (unos 22 euros) intercambiamos tarjetas como los yupies en wall street en vez de darnos nuestros números y apuntarlos en las agendas del móvil y se fue en busca de nuestra pieza…

Decidimos que no había nada mejor que hacer que pedir unas cervezas en el bar de enfrente...

Tal vez en ése momento de mi vida, perdida en un pueblo que algún día dominó el Cartel de Medellín,  con 10.000 pesos en el bolsillo, sin demasiada cobertura, con un coche sin dos ruedas y dos amigos vascos, tal vez fuera ahí, cuando empezara a gustarme la cerveza…

A mitad del botellín, nos empezó a entrar la risa floja de lo patético de la situación y ya casi terminándolo sonó mi teléfono, era el señor de la moto, que había ido a tres talleres pero que para  “un carrito tan chiquitico” no había piezas… Al colgar ya no podíamos parar de reírnos… ¡Puto carrito chiquitico!

En ése momento, como si hubiera esperado a que el caos reinara, llamó el de Budget todo agobiado, explicándome que la grúa salía de Medellín, que había pedido servicio de acompañamiento (para que nos llevaran a nosotros) pero que nos llevaban a Medellín… (Recordemos que estábamos a más de 3 horas de Medellín) al final, tras mucha negociación conseguí que  pidiera que el acompañamiento nos llevara a Santa Fe de Antioquia (Nuestro siguiente destino) y que allí Budget (es decir él mismo) nos acercara un coche nuevo.

Como me había tenido que ir a un alto a hablar sin que se cortara, en el camino de vuelta a la explanada del taller, recapacité y pensé… ¿Qué más da? Tal vez tenga razón Mónica, carguémonos el coche y bajemos en primera hasta que el cuerpo aguante… a malas se nos quema el motor, la grúa nos vendrá a buscar de todas formas… pero no dije nada…
En ese mismo instante, apareció el hombre de la moto para devolvernos el dinero y como parecía que sabía de motores (al menos tenía la mejor moto que había visto en toda la cordillera) nos convenció cuando nos dijo que si bajábamos a ralentí, lo único que romperíamos serían los discos, que era seguro, no corríamos peligro,  pero que no subiéramos de segunda…
Mónica lo tuvo claro y sin pensar, en el español más vasco que podéis imaginaros, sin tener en cuenta que en Colombia no se dice ni una grosería soltó: “Pues venga coño, a tomar por culo, a bajar con dos cojones”. Ellos se quedaron a cuadros, nosotros nos pusimos en marcha…

Nos despedimos de todos con un apretón de manos, le dimos 10.000 pesos de propina a Nestor (una barbaridad para lo que se maneja en ésos pueblos) nos subimos al coche, arrancamos y marchamos con nuestra banda sonora de chirridos metalúrgicos como si fuera un coche orquesta…

Aritz al volante, Mónica de copiloto y yo detrás, intentando llamar al del alquiler para decirle que nos aventurábamos los 75 kilómetros que nos separaban de Santa Fe, pero que como éramos “del norte” nosotros por cojones íbamos a llegar.
Tardamos en recorrer los 26 km del puerto más de una hora, pusimos el coche a 7.000 revoluciones en varias ocasiones, temimos por nuestras vidas (bueno, realmente creo que solo yo)  y creamos un atasco que me río yo el de la carretera de la Coruña un 1 de agosto… pero como vascos éramos… como vascos lo conseguimos…

Llegamos a nuestro destino 3 horas después (si, 75 km en 3 horas, durante estas tres horas estábamos tan concentrados que ni notamos que hubo un terremoto...) sin apenas pisar el freno, Aritz se lo curró un montón...

Allí, en Santa Fe, nos esperaba nuestro hostel con piscinita, habitación para 12 y Fabián, el del alquiler de coches, con un Honda i10 de superior gama.

Antes de dejarle el coche viejo para que se lo llevara la grúa, y con tono amenazante le recordamos que al día siguiente cuando dejáramos el coche,  querríamos poner una reclamación, que la fuera preparando. No por él (puesto que se había portado estupendamente) sino a la compañía por “rentar carros con tanta peligrosidad incluida”.

Ya en la piscina, a las diez de la noche, habiendo solucionado todo, mientras flotábamos mirando estrellas, nos dimos cuenta que todas las personas con las que nos habíamos cruzado ese día, habían hecho por ayudarnos, y que en otro lugar del mundo, esta hazaña con final feliz y coche con aire acondicionado,  hubiera sido completamente imposible…

Y es que los paisas molan. 







martes, 24 de febrero de 2015

Quiero ser paisa

Si tuviera que ser colombiana, y pudiera elegir de donde… 
Lo tengo claro, querría ser Paisa.

Los paisas ( significa paisano, gente de montaña) son los habitantes de Antioquia y Eje Cafetero. Ambos Departamentos están en plenos Andes, son territorios que durante muchísimos siglos han estado ligeramente aislados de todo , han tenido que subsistir sin demasiado apoyo del resto del país, lo que ha hecho de sus habitantes gente especial.

Paisa estirando en la ciclovia
Los paisas son unos currantes, son súper alegres, serviciales, familiares, les encanta comer y cocinan de vicio, son muy religiosos, trabajadores y muy muy muy eficientes. El paisa está forrado pero porque el tío se lo curra y su objetivo principal siempre es el negocio.

Además de todo esto, las mujeres paisas (y sobre todo las de Medellín) son las más guapas de todo Colombia, más que Barranquilla porque son más finas y dulces, aunque es verdad, que son las más operadas de todas. Tienen dinero y valoran la belleza más de lo normal, así que quien no tiene un pecho nuevo, tiene un culete levantado, o una línea del ojo tatuada y quien no (algo que me da una envidia horrorosa) tiene las pestañas postizas puestas pelo a pelo.

Pero lo que les hace verdaderamente irresistibles es su dulzura…

La semana pasada en Bogotá, mi compañero y yo cenamos con Ana Legia,  la dueña de “Telecinco” , una empresa de Medellín que tiene el poder en cuanto a medios y satélites en todo el departamento de Antioquia.  Ana Legia estaba en un congreso en la capital y aprovechó para invitarnos a cenar y así ponernos cara… Su empresa,  se llama Telecinco por dos razones, el objeto del negocio y que la montaron los cinco hermanos Jaramillo…

A ella le da risa pensar quien es Telecinco en España, porque Telecinco Medellín es un imperio y porque ellos también llevan casi 30 años al pie del cañón.

Los hermanos Jaramillo, tienen dividido el negocio,  cada uno se dedica a lo suyo, discuten, negocian y crean mil formatos de lunes a viernes, los sábados descansan con sus hijos y esposos y todos los domingos comen en casa de la Señora de Jaramillo (la madre)  un estupendo asado o bien una bandeja paisa (no conozco español que haya podido terminarse una).

Tres de los cinco hermanos son catequistas, todos tienen mucho dinero pero como víctimas del narcotráfico conducen carros Chévrolets y Twingos para no llamar la atención, se quieren, se respetan y no les falta de nada.

Ana Legia nos citó en el Hotel Bacatá 95, donde se hospedaba, hotel de propiedad Española y uno de los mejores hoteles de Bogotá . El restaurante es de cocina Española y el jefe de sala es la primera persona que supe que vivía aquí cuando me dijeron que me venía, Munaiz (un fiestero incombustible). Así que allí nos fuimos a hacer negocios…

Bueno, Ana Legia es una verdadera paisa, es encantadora, a los 20 minutos ya habíamos arreglado el mundo, cerrado tres acuerdos de colaboración,  hablado de la mitad de nuestras vidas, de sus niños, su “muñe” (su marido que le llama muñequito….)  y nos habíamos dado recetas porque le encantaron las croquetas (me dijo que pidiera yo lo típico y tiré por lo rico y bueno…) y quería saber cómo se hacían para decirle a su señora de servicio que se las hiciera a sus pequeños…  (que tienen 20, 18 y 4 años)

Pero para que veáis como son los paisas, le conté que me iba a Medellín ese fin de semana, y coincidió que ella también volvía a casa ese mismo viernes, me propuso mil planes, llevarme a su finca, a los sitios turísticos …yo le expliqué que iba a casa de una española y me tenía que adaptar al ritmo de mi anfitriona, así que me obligó a llamarla al llegar al aeropuerto de Bogotá , para vernos y para que su marido me acercara a la casa donde me hospedaba desde el Aeropuerto de Medellín…

Paisaje desde RioNegro
 No había llegado al aeropuerto de Bogotá y ya tenía llamadas suyas para ver dónde estaba, cenamos, le hablé de mis sobrinos, me habló de su vida, su amor incondicional a su marido, la paz que le daban las convivencias mensuales de su Iglesia, su niña y lo que le gustaban los toros (la feria de Medellín es la repera)… se retrasaron nuestros vuelos una hora y media (ella viajaba en Avianca y yo en el Ryanair colombiano), y no paraba de decirme “Tan liiiinda” . Me contó mil planes para hacer en su ciudad y por supuesto me preguntó de mi empresa un montón para saber por dónde podía sacar más negocio.

Al llegar a su ciudad, allí estaba su “muñe”, se besaron y abrazaron como si llevaran sin verse meses… nos subimos en su coche normal y me dejó con mi amiga española, no sin antes darme el teléfono de su marido, el suyo y me explicó donde vivía por si necesitaba algo…

Ellos son así.

En cierto modo, los paisas son como vascos pero en guapos, abiertos y alegres… El 15% de los Medellinenses tienen apellido vasco (Arrieta, Arriaga,Echeberri, Zuloaga son super típicos…) y el 25% de los grandes empresarios locales se apellidan a lo vasco... Algo les vendrá en los genes currantes… Dicen “aita pues”, hay un colegio buenísimo que es el colegio “Euskadi” y el Gobierno Vasco tiene su propio representante en la ciudad (le conocí de copas, Andoni se llama, casado con una paisa despampanante…)

Desde siempre, ha existido un vínculo entre ellos y los vascos, tienen una historia que se parece bastante; aislados geográficamente, curran en la minería o ganadería, les flipa comer y tienen a la Iglesia de su lado… (también hay OPUS…)
La primera oleada de vascos fue en el XVII pero no han parado de venir, irse, intervenir o estar presentes…   Así que hay muchísima empresa vasca en los campos tecnológicos del Poblado, muchísimos currantes de Euskadi y justo esta semana una delegación del Gobierno Vasco estaba visitando la ciudad (fui a la fiesta vasca el viernes cuando llegué)…
Un ejemplo de su influencia es por ejempo , el Metro que se proyectó en el 84 (cuando los concursos eran aún más a dedo que ahora , incluso) , lo hicieron Siemens y Entrecanales y Tavora que es una constructora vasca que ha absorbido ACCIONA… pero vamos… ya les gustaría a los vascos molar tanto como los paisas…

Pero además de lo curioso de su gente, Medellín es una ciudad mágica… Le llaman la ciudad de la eterna primavera puesto que la temperatura siempre ronda los 22-27 grados.
Los de Medellín son los ricos del país, su industria minera, agricultura y ganadería les ha dado la base, y desde 1993 cuando Pablo Escobar dejó a Medellín en paz, la capital del mundo paisa se ha convertido en referente en industria y tecnología.

Es la única ciudad de Colombia que tiene Metro, los medellinenses lo cuidan, se sienten orgullosos de él, fardan cada dos por tres y lo utilizan muchísimo. Por la megafonía se escuchan frases tan “cívicas” como: “Póngase la mano al estornudar, prevenir es salud” o “ Recuerde que hablar demasiado alto puede molestar a los demás viajeros”… Es estupendo, está súper limpio y va por el exterior de tal manera que puedes verlo todo desde las ventanas.

Lo primero y lo que más me impactaba antes de llegar es la historia de la ciudad y de su paisa más “ilustre”,  Pablo Escobar… (Si lo piensas en frío él era el prototipo de Paisa… un hombre que aunque putero, amaba a su familia, a su gente, a su ciudad , e hizo negocio desde Antioquia para el mundo entero. Pero se le fue la mano y mucho… )

Todos los paisas tienen una fea historia que contar causada por Pablo, no hablan tranquilos del tema, tampoco he creído que fuera bueno preguntar… Pero he leído que a pesar de los pesares los pobres de Medellín, aun le tiene cariño y respeto por todo lo que hizo por ellos allí… Está bastante presente pero sin estarlo…

Medellín city bajo mis pies
Hay dos Medellines diferenciados, “El Poblado” que es donde viven los ricos, los españoles y Ana Legia y el Medellín de toda la vida que es donde las naves industriales se alternan con casas de ladrillos y techos de uralita por las colinas creando calles sin orden ni concierto llenas de droga, violencia y pobreza…(aunque no esté Pablo, sigue habiendo droga y extorsión) Yo lógicamente solo he conocido de verdad el Poblado... con sus edificios de cristal, sus chicas corriendo por el carril bici, sus hombres morenos y musculosos en patines, sus discotecas seguras y divertidas….


Poco a poco la ciudad dicen que está cambiando, y sinceramente, si en 20 años han hecho lo que han hecho… Estoy segura que en 5 años escucharemos maravillas de Medellín como ejemplo de ciudad desarrollada y cívica. A mí me ha dejado impresionada y enamorada de su progreso y su gente.