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lunes, 25 de mayo de 2015

El fútbol colombiano

La semana pasada estuve en Bogotá todos los días, desde que llegué de Tatacoa hasta hoy he sido “juiciosa” y me he quedado en hotelito...

Ya era hora de descansar y poder disfrutar de las cosas de la ciudad que me alberga también los fines de semana.

Así que para no perder la costumbre de planes que nos hagan encontrarnos aún más con colombianadas auténticas, mi grupito de españoles y yo decidimos ir al fútbol .


El fútbol en Colombia forma parte de la cultura general, pero no como en España, sino de una manera especial…

El colombiano medio tiene 3 equipos a los que seguir, el primero en la Liga colombiana, el segundo en la Liga española y el tercero en la Liga inglesa o la italiana dependiendo de sus gustos futbolísticos, (y no siempre en ese orden, algunos son más del Barça o del Madrid que de su propio equipo nacional…).

Pero eso sí, todos y digo todos, son de la “Selección Colombia” a muerte…




Los hombres conocen a la perfección alineaciones, lesiones, chascarrillos y posibles movimientos de Real Madrid  y Barça.  La nuestra, la toman como su propia Liga, la siguen, la sufren, le dedican horas de estudio y ponen Carrusel Deportivo en los taxis a todo trapo (El GRUPO PRISA compró Radio Caracol e impuso la misma programación que la Ser en Caracol así que  los taxis escuchan La Ventana, carrusel pero en Versión Colombiana…) eso sí, en vez de por la tarde noche, viven los partidos a medio día que es cuando el cambio horario lo permite…

Así que cuando comentas que vives en Madrid a unos 500 metros del Bernabeu… te toman como experta en la materia y te hacen preguntas como ¿Crees que Ancelotti ha cometido tantos errores como para que Florentino no cuente con él la próxima temporada?

Y claro, a mí el fútbol me encanta, me divierte verlo, celebrarlo, estudié periodismo, pero de ahí a dar una respuesta formada sobre el tema… pues no… así que suelo salir con la de… pues mire usted… Errores cometemos todos ¿No? El fútbol es así, cruel ya sabes… El Madrid no ganó títulos y eso pesa… El equipo no está muy contento, es un equipo de títulos… Cuando lo que me apetecería decir sería: A mí la ceja de Ancelotti me hace mucha gracia oye, y si viene Benítez pues también bien…¿No?

Su liga colombiana es otro rollo… son conscientes de que la calidad de juego es muchísimo menor y que los equipos, aunque ya están “limpios”, no son las grandes instituciones que son los equipos en nuestro país. (si ellos supieran…)

Durante los años ochenta, el fútbol colombiano, fue víctima de una narcotificación que a mí me impresiona muchísimo…

Los grandes narcos  decidieron comprar a los equipos de fútbol de sus áreas de control,  para blanquear dinero, divertirse con ellos y para (atención) , acercarse a los habitantes de sus zonas haciéndoles ver que estaban de su lado…

Podría decirse (en otras palabras) que lo que los narcos intentaban era “pan y circo” para sus secuaces y lo hacían de una manera transparente, impune, descarada…

El América de Cali, era de Miguel Rodriguez y años después de los hermanos Rodriguez Orejuela , líderes del Cartel de Cali que no le bastó con el América y le metieron mano al SantaFe de Bogotá durante muchos años… por otro lado,  el Millonarios (también de la ciudad de Bogotá) era de Rodriguez Gacha “El Mejicano” y el Nacional de Medellín de Pablo Escobar…

Durante esa década, el fútbol colombiano fue el mejor de su historia, pero pasaron cosas escalofriantes… 

Árbitros asesinados, extorsionados, jugadores “desaparecidos” tras malos resultados…amaños de partidos...

Bastaba que el narco de turno le enseñara un fajo de dólares al árbitro desde las gradas, para que cambiara el resultado… La cultura del miedo y la violencia se metió el vestuario, era un reflejo de lo que pasaba en las calles…

Una pasada, y claro, esa violencia y odio se llevó hasta las gradas donde continúa aun tres décadas después de los tiempos de los grandes cárteles de la droga..
.
Los hinchas se odian a muerte, se amenazan, se matan, se exigen entre ellos acudir a las gradas y si no lo hacen, son agredidos por sus propios compañeros… violencia por violencia….ir a un derbi es algo verdaderamente peligroso…

Así que como nosotros , no queríamos correr riesgos innecesarios, decidimos ir a un partido de la Copa Libertadores (la Champions Latinoamericana) en la que el partido rival era Brasileño y el riesgo era mucho menor…

Nos informamos de áreas del estadio seguras, lejos de los ultras , preguntamos comparamos...y el lunes, Jorge y Jonan , se encargaron de comprar 13 localidades en Oriental Norte del Estadio del Campín para ver los Cuartos de Final de la Copa Libertadores entre el Santa Fe de Bogotá y el Internacional de Porto Alegre (Brasil) .

Con el fin de enterarme de todo y de crear buen rollo en la oficina, invité a una de las tres personas que conforman el “booking” de mi Proyecto, Rafa.

Rafa tiene mi edad y  trabajó en WIN SPORTS como auxiliar de producción de campo (el ayuda al que manda a las cámaras cuando se retransmite) . Win es el canal que retransmite todos los partidos, así que con esta invitación, me aseguraba  conocimiento técnico y futbolístico, guía y guarda  durante el acontecimiento deportivo.

La mañana del miércoles (día del partido), hablando con los compañeros, a su cuarta hora del café, mi hora de la cocacola ligth, Rafa me advirtió que no podía llevar cinturón, ni botellas, ni mecheros, ni monedas, ni ir de azul (color del Millonarios) para evitar problemas…

Como comprenderéis, al conocer todas esa prohibiciones, me acojoné… Escribí al grupo de españoles para prevenirles y todos comentaron lo extraño de las indicaciones pero hicieron caso, acordamos quedar en la puerta más cercana a la entrada 18 a las 19.00.

Así que a las 18.30 salí de casa sin cinturón, sin bolso, sin documentación, sin tarjeta de crédito, sin cámara de fotos, sin móvil… es decir, que salí de casa casi desnuda (porque no llevar teléfono es ir desnudo aquí y en la China Popular…)

En recepción del Hotel, me dijeron que tuviera cuidado y me dieron una tarjeta por si pasaba algo poder llamarles. Me despedí con la mano mientras me miraban por la ventana con preocupación… (esto también me acojonó…)

Tuvimos que quedar como antiguamente, en lugares y horas exactas, que por nada del mundo podían ser cambiadas porque no teníamos teléfonos… Sorprendentemente le grupito de mi barrio llegamos pronto todos y a las 18.50 estábamos en la puerta del Estadio…

¡¡Sorpresa! al llegar al Estadio, la puerta 18 estaba igual de lejos del acceso Oriental que el Occidental…
Gracias al Divino Niño, o que tengo una amiga muy despistada, Leire llevaba teléfono y mi compañero Rafa (que dominaba la situación) también.

Así que cada uno se puso en una puerta y poco a poco recolectaron a los 11 españoles que junto a ellos hacían el único grupo europeo del estadio.

Pasamos un primer control policial, revisaron bolsos, bolsillos, carteras, sujetadores, calzoncillos, zapatillas... lo pasamos… llegamos al segundo control, revisaron bolsos, bolsillos, carteras, sujetadores, calzoncillos, zapatillas... en éste a mi amiga Patri le quitaron el tabaco… (No sé en qué lista de armas peligrosas están los cigarrillos, pero a mi ,que no soy fumadora ,me vino muy bien porque solo fumó un cigarro en todo el partido que llevaba perdido en el fondo del bolso).

Llegamos a 10 metros del Estadio y último control, mujeres por un lado y hombres por otro , como en los controles anteriores,  y revisaron bolsos, bolsillos, carteras, sujetadores, calzoncillos, zapatillas…

Por fin, llegamos al Estadio Municipal del Campín (todos los estadios Colombianos , menos el del América de Cali que lo compró el Cartel de Cali , son Municipales y los gestiona el Ayuntamiento) subimos a nuestra zona y cual fue nuestra sorpresa que cuando fuimos a nuestros asientos estaban ocupados…

A mí me entró el canguele, pensé que tendríamos que convencer a aficionados violentos y luchar por nuestros sitios… 

Me vinieron a la cabeza bengalas, cabezas rapadas…qué se yo… pero lo último que quería era mal rollo dentro de un entorno tan futbolero…

Rafa nos calmó y nos comentó que solo los abonados, tienen derecho a sentarse en su asiento, que los demás tenían que ir ocupando huecos y rezar porque no viniera un aficionado y le levantara de su silla…

Nos pusimos en una buena zona, y poco a poco vimos como nuestra piña de españoles se iba dividiendo… 

Fer y su hermano tuvieron que bajarse 4 filas, Victor y Jon 5 asientos a la derecha, Mónica y Ale 4 para allá…Todo el mundo muy educado, te enseñaba su carnet y tú tenías que levantarte y buscar huequitos… 

Lo peor de todo es que como buenos colombianos llegan tarde a todas partes y hasta los 15 minutos de partido no encontramos sitio definitivo…

Una vez empezó el partido ahí todo era hermanamiento. (no sin antes cantar el himno de Colombia a voz en grito)

Todos éramos del Santa Fe y todos sufríamos con las jugadas…

¿Dónde estaba la peligrosidad?
¿Por qué nos habían metido tanto miedo?
 ¿Las peleas? 
¿Los atracos? 
¿A qué venía tanta cordialidad?

El ambiente era insuperable, me recordó mucho al Calderón pero sin niños (ni un niño en la grada) por el camaderismo, la gente sin parar de cantar, saltar, gritar… Nos levantamos y sentamos al menos 35 veces, cada vez que había peligro, y nos volvíamos a sentar cuando el balón estaba en medio del campo….

Al oir nuestro acento todos los hinchas del Santa Fe nos dieron bola, nos comentaban cualidades, historias de sus jugadores… Y cuando se enteraron de que no éramos Argentinos ni Chilenos (nos confunden mucho) Ya dieron por hecho que éramos verdaderos expertos en la materia…(qué manía...)

Nos contaron, por ejemplo, que al estar Bogotá a 2500 metros de altura, lo que hacen los equipos es jugar a cansar al rival, a tocar bola (lo que en España se conoce como tiki taka) y que los buenos partidos se ven a nivel del mar…

Sufrimos, sufrimos mucho porque además de malos (maliiisimos) , tenían muy mala suerte… venga para arriba venga para abajo… Os juro que he visto más nivel futbolístico en partidos de la Leal Villa de El Escorial…

Hasta que en el minuto 92 no marcó el Santa Fe, solo se oían 3 insultos… (Son los 3 únicos insultos que utiliza el colombiano) Hihoeputa, marica y gonorrea. Todos eran hihoeputa…el árbitro, el “arquero”, el delantero, el negro hihoeputa, el brasileiro hihoeputa… Era fácil seguir el ritmo, gritabas hihoeputa, llamabas marica a alguien y estabas dentrísimo…

Y cuando marcó el Santa Fe… 
¡Qué momentazo! Creo que me sentí como debe sentirse mi tía Nieves  en el momento que se da la paz en misa y se forman colas para darle un beso a ella… Fue una locura…

El estadio vibraba, los hinchas de las barras (los ultras, traduciendo al Español) se abalanzaban hacia las primeras filas apiñándose en la primera  y se veía como una marea desde lejos, volaron papeles, sonaron vuvuzelas,  me abracé con cientos de hinchas (que querían celebrarlo con los nuevos fans del Santa Fe), nos gritamos, apretamos los puños con tensión… un momento de esos de alegría y pasión que nunca había vivido en un estadio…

Salimos encantados, riéndonos de nuestros miedos pero con la tensión del “puede pasar”…

Nos gustó tanto la experiencia, que el domingo decidimos irnos a los mercadillos del centro a comprarnos todos la camiseta de la Selección Colombia (falsa, por supuesto) para estar preparados para la Copa América que empieza en 4 semanas y dicen que será la bomba…

Declaran ley seca los días de partidos y dejan no ir a trabajar para poder ver el partido… Será la repera… yo con suerte, estaré en España muriéndome de envidia pero feliz por estar allí…



PD: Os recomiendo el documental Los Dos Escobar. Habla del asesinato del jugador de la Selección Colombia Andrés Escobar por manos de los PEPES (Narcos de Medellín enemigos de Pablo Escobar), del fútbol y el narco… 

martes, 24 de marzo de 2015

El paraíso y el Clásico (Tayrona Madrid Barça)


Este fin de semana, por mi cumpleaños, me he regalado un viaje al Paraíso. Mis amigos los vascos iban a ir, así que me apunté a su plan y ha sido fantástico…

El paraíso, para quienes no lo sepan,  se llama Parque Natural Tayrona y está a 34 kilómetros de Santa Marta.

Parque Tayrona es una reserva natural de 12.000 hectáreas donde el caribe más azul y la vegetación salvaje de la zona se unen dejando que un determinado número de turistas al día puedan disfrutar de la tranquilidad de no tener cobertura…

En Tayrona, vive aún una tribu precolombina, los Koguis.

Los Koguis son hombrecitos pequeñitos y morenos que siempre visten de blanco y llevan unos gorritos de paja puntiagudos que hacen que parezcan gnomos cuando te los cruzas por los laterales de los senderos de Tayrona.

Los Koguis creen que las montañas de Santa Marta son el Corazón del mundo y que ellos son los son «hermanos mayores» de la humanidad, por tanto los extranjeros , especialmente los que provienen de occidente, somos los  «hermanos menores», así que técnicamente he pasado tres días en el corazón del mundo disfrutando de ser hermana pequeña de la humanidad…

Los Koguis acordaron hace unos años con el Gobierno de Colombia que cedían parte de sus playas para uso turístico, a cambio de que respetaran sus áreas (poblados en medio de las montañas), la naturaleza, los yacimientos arqueológicos, sus costumbres y leyes y por supuesto que obtuvieran parte del beneficio de explotar sus tierras…

Así que “conviven” con alemanes color cangrejo, argentinas despampanantes que fuman sin parar, colombianos ruidosos que vienen de Medellín o Bogotá a buscar descontaminarse y españoles, como mis amigos y yo, que vamos mirando a todos lados entusiasmados hasta con las hormigas culonas.

En la playa de Arrecife, hay un “camping” en el que puedes poner tu tienda o bien dormir en hamacas con mosquiteras, es bastante básico, un camping con duchas, algo de comer y un tejadillo lleno de hamacas blancas colgadas en hileras.
Es en esta “cabaña”  donde están las únicas tomas de corriente que puedes encontrar a varios kilómetros a la redonda, hay 8 para todo el camping y siempre hay algún teléfono (que no tienen cobertura) o cámara de fotos cargando...

Es ésta característica, la que hace que puedas cruzarte con un Kogui sin que éste tenga prisa por huir de tu ruidosa presencia...
Los niños kogui juegan con ramas, con monos aulladores, con los caballos que llevan a los gringos, con arañas peludas, con tierra, peces, arena, escalan por las palmeras, tienen columpios en los árboles… Pero los niños koguis, que yo lo vi, tienen también coches teledirigidos marca Mercedes que tienen que cargar de vez en cuando para seguir jugando y obligan a sus madres a bajar al camping a enchufarlo.

Todos miran con miedo o recelo, no se fían, saben que ahora ellos son los extraños y pasan de interactuar con los “blanquitos” que intentan ser sus amigos… Se les ve felices, libres y conscientes de que el paraíso está a su servicio…

Pero en el paraíso, además del camping de Arrecife hay un chiringuito dos kilómetros más allá, en la Playa de Cabo San Juan,  en el que dan arroz con camarón hasta que se acaba y espaguetis con ajo y champiñones hasta que te hartes a precio de Charolés...

Para llegar tienes que pasar tres playas, caminar por senderos en los que los pájaros y los monos te vigilan mientras cantan para que se te olvide el calor que hace y la de mosquitos que te están picando…

Durante ese camino puedes cruzarte con el “Palero” (el hombre que vende helados y los carga de playa en playa gritando “Me quedan 199 , el otro me lo comí en Arrecife, Palitos de frutas a 2.000 muchacha”) o bien con el único policía del parque que lleva pistola cargada y botas militares a lo Rambo, o con otros turistas tan tostados como tú que van al chiringuito a por provisiones… Con un kogui nunca te encontrarás, ellos pasan de caminos…son más de ir selva a través…

Los del chiringuito saben que son ellos o nada, así que se aprovechan para robar con precios de restaurante parisino a todos los turistas atontados que de tanto ver colores tan vivos, bichos tan grandes y aguas tan cristalinas soltamos billetes como si nos quemaran en las manos…

La choza del chiringuito tiene una chocita aún más pequeña anexa, una casita sin paredes, con el tejado de palmeras, cañas de bambú  y una antena de Direct TV.  

 ¿Qué significa que haya una antena parabólica en medio del Paraíso?

Pues tiene varias lecturas:

-          La primera , te indica que estás en Colombia, donde la gente puede que no tenga para comer pero para un plasma con satélite de pago sí.

-          Lo segundo que para mi amigo Jorge, antimadridista (es del Athletic de Bilbao) de corazón, se le acaba la agonía de no poder ver el Barça-Real Madrid de la Liga.

-          Y por último para todos los hombres del Parque, que exista esa antena les brinda la posibilidad de poder unirse para ver el partidazo del mes, el del equipo de Messi contra el equipo de su James.

Así que el domingo, a las 15.00 (hora local),  todos los hombres del Paraíso, un puñado de mujeres y otros tantos turistas, nos pusimos a ver el partido bajo esos cuatro palos mal puestos.

Nunca he visto un partido con un auditorio tan dispar... Ni en la Ferro en la adolescencia cuando Mijatovic nos dio la séptima… eso era pluralidad y lo demás tontería…

A la izquierda de la cabañita, dos mejicanos muy pijos animaban al Madrid, mientras que en segunda fila, detrás de ellos, un hombre kogui con un machete enorme discutía con el único Policía del Parque (con pistola) sobre el gol anulado del Madrid encima de un tronco mal cortado que les hacía estar como torcidos.

Más allá, Jon y Jorge, mis amigos vascos con la camiseta del Athletic, tomaban cerveza celebrando los goles de un francés del Barcelona. A su lado tres adolescentes sin camisetas con la boca abierta seguían el balón atontados como si se les fuera la vida en ello…

A dos personas de mí, una mujer de Santa Marta daba biberón a un bebé en la única silla de toda la choza, ella en el centro de la choza miraba a su bebé con cariño pasando del partido completamente pero con su marido en cuclillas a la izquierda embobado con lo bien que centraba Ronaldo...

 A mi izquierda un gordo con la camiseta de Messi le preguntaba a mi amiga Diana (de Murcia) que como una chica tan guapa (es rubia y eso mola muchísimo aquí, además de ser guapa) podía ser forofa del Madrid.
Y sentados en el suelo viéndolo a través de las cañas del lateral de la choza, el camarero del chiringuito, otro señor que tenía pinta de ser argentino o algo así y yo…

En el segundo gol llegó el “Palero” que vendió casi toda su mercancía,( aunque no paraba de gritar que le seguían quedando 199 por que el otro se lo había comido él). Le regaló un polo de fresa al policía sin mediar palabra y se sentó en su bolsa nevera para continuar viendo el partido.

A los 10 minutos de la segunda parte, concentrados en el partido, sin quitar la vista del balón, mi compañero de la izquierda (el camarero) gritó “hihoeputa”, algo rarísimo en un colombiano (una palabrota y a balón parado, algo no cuadraba!!!)el tío pegó un brinco , me agarró del brazo y me levantó, se subió al tronco en el que estábamos sentados y de repente allí, ajeno al momento histórico, apareció un un sapo verde, feo y arrugado tan grande como una lata de coca cola andando despacito.

Con ojos saltones, miraba asustadito a todos los allí presentes, alucinando con  barullo Mientras, el camarero y yo casi abrazados de pavor, le mirábamos desde lo alto del tronco horrorizados intentando adivinar sus movimientos…

La verdad es que ver un sapo así, mientras ves la cara de Suarez el del Barça o Pepe del Madrid, pues acojona…

El sapo volvió a esconderse, alguien dijo que tal vez sería Madridista y que por eso se escondía, hubo risas, hermanamiento… pero el camarero y yo nos quedamos sin sitio, nos daba miedo el sapo del Madrid…

Así que en ese momento, Diana, Mónica y yo decidimos abandonar el lugar e ir a la playa, ya no tenía sitio a la sombra y el Madrid perdía, así que ya no merecía la pena continuar ahí…

Cruzamos los 50 metros de sol abrasador de hora de comer que separaban la tele de la arena y llegamos de nuevo a la playa…
Solo mujeres, nada de salpicar, ni de gritar ni de armar barullo…

Agua cristalina, arena blanca, el bote de pescadores amarrado de una palmera bailando sobre las olas suaves que aterrizaban acariciando la arena de la orilla….

Pusimos nuestras toallas a la sombra de unas palmeras sin mediar palabra, respirando cada segundo de paz, nos tumbamos boca abajo y a los tres minutos estábamos plácidamente dormidas las tres…

La playa fue durante esos siguientes 35 minutos femenina, preciosa, perfecta… resumiendo, fue paradisiacamente nuestra…


PD: No vuelvo a pasar mi cumple sin fiesta de disfraces... me niego... ha sido durísimo...de verdad... no vuelvo...