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lunes, 27 de junio de 2016

Paz, equidad y educación. Juntos por un nuevo país.

Desde luego, si una semana debe ser marcada en mi calendario noticioso del 2016, tiene que ser ésta.
No solo por lo de la Roja, lo del discurso de Rajoy en Génova ni por que solo queden 23 días para que llegue a España...

Es que Colombia ha sido noticia, Gobierno y Farc han firmado la Paz.

El miércoles pasado, me despertaba a las 06.18 de la mañana un Whatsapp de mi compañero Andrés diciendo “Han pactado en La Habana, hoy si que estará movidito” y en efecto, lo estuvo.

Ha sido una semana llena de signos, gestos y firmas que a una persona que procede de un país en el que los símbolos patrios no nos representan a todos y los himnos poseen (para muchos) connotaciones fascistas, es una auténtica inmersión en la cultura de la “comunicación de masas emocional”.

El colombiano es una persona que ama su país, su familia y su equipo de fútbol por encima de todas las cosas. Es un humano con el sentido de pertenencia más desarrollado de lo normal, tal vez porque desde hace más de cincuenta años, le ha tocado defender lo que siente y lo que es con su propia vida.

Desde que los americanos se llevaron Panamá, o mejor dicho, desde que Alonso de Ojeda pisara éste país en 1499, les han dado por todos los lados. 
Primero los de fuera y luego ellos contra ellos mismos y  debido a ésta fragilidad del “estado de las cosas colombianas”  el Gobierno de la Nación, en los últimos años, ha explotado la publicidad patriótica hasta la máxima expresión.
 ¿Y qué conlleva eso? 
Que si eres extranjero, vayas por donde vayas eres consciente de que estás en Colombia y si eres nacional, cada momento es bueno para recordarte que el país se construye día a día.

Todos los días a las 06.00 y a las 18.00, todas emisoras de radio y las televisiones nacionales, están obligadas a poner el himno de Colombia y nadie lo ve símbolo del “régimen”. 
Lo ven como normal. 
Lo he escuchado en taxis, en el trabajo, mientras me hacía masajes (este capítulo de los masajes os lo contaré más a delante o mejor en vivo) en medio de mi concentración de Spa… da exactamente igual que escuches “Tropicana la más bacana” o “Radio Caracollll”, que a las seis toca himno si o si.


Además, el Gobierno, está haciendo una campaña de publicidad preciosa con anuncios por todas partes que siempre terminan con la frase “Todos por un nuevo país. Paz, equidad y educación”.

En los anuncios se ven colombianos de todos los colores, siempre muy guapos y en lugares magníficos. Colombianos sonrientes, que se abrazan y viven en paz. Y cuando se trata de las Fuerzas Armadas, salen unos soldados… ¡Qué soldados! Yo os prometo que de todos los retenes que me habré cruzado en Colombia, ¡Nunca he visto a los de los anuncios de Santos! 
Y eso que como ciudadana, para transmitir tranquilidad, cada vez que pasas por un control debes mirar al soldado, fijándote bien en él y enseñarle tu mano con el pulgar para arriba en señal de que todo está ok… Nada, los de los anuncios no los he visto jamás!

Las banderas de Colombia están por todas partes, grandes pequeñas, con forma de corazón, de cubre retrovisores para taxis, en pulseras, en los menús de los restaurantes, en todos los puestos de comida callejera para cubrir el carro que lleva los tuppers llenos de corrientazos... y hasta los recicladores (que son los vagabundos de Bogotá) en sus carros de madera llevan una sucia bandera cubriendo los cartones.

Pues bien, el miércoles, cuando Andrés me despertaba con ésa noticia, no solo se conocía el bombazo de que era el último día de la guerra contra las Farc, sino que había un acontecimiento muchísimo más relevante para el colombiano medio… 
Colombia jugaba la semifinal de la Copa América contra Chile… y eso señores… Son palabras mayores.

Para empezar TODO (y digo TODO el mundo porque visten hasta a los perros)  se pone su camiseta de la “Selección Colombia” (Así llaman los colombianos a su selección, no como nosotros que la nombramos “La Roja” o simplemente “La Selección”) la ciudad se tiñe de amarillo y quien no lleva la camiseta de Selección COlombia… es raro o tiene algún problema.

Tengo que reconocer que el año pasado, ante la marea de amarillos, tuve que comprarme una, y como todo Bogotá, fui al mercado de falsificaciones a por una de 5 euros maravillosa que solo me he puesto dos veces (una de ellas cuando llegué a España el verano pasado) pero siempre la  llevo en el bolso los días de partido por si me dicen algo en la oficina o en la calle.
Para demostrar que no soy “ciudadana ajena” y que cumplo con mi obligación como residente.
También le compré una a Pablo (embriagada por la corriente amarilla que me arrastraba cada partido) y cuando se la di, el pobre no entendió nada, no supo que decir… y es verdad que en España, éste amarillo se ve feo feo feo… Aquí sin embargo es “Color Colombia”.


Total, que el miércoles, en las calles, no se hablaba de otra cosa que no fuera del fútbol.
En las redacciones de prensa internacional y en los whatsapps de expatriados, solo comentábamos la firma que se daría la jornada siguiente en La Habana… 
Era, sin querer, vivir en dos realidades paralelas, en dos caras de un país, la que le importaba a la gente ése día y la que nos importaba a los expatriados y ajenos.

El Informativo de las 12.30 de la mañana abrió con la futura firma, eso me consoló, pero a la media hora (aquí el telediario dura hora y media) conectaron con el enviado especial a Chicago y de ahí no salieron… Que si James jugará de media punta, que si Ospina está en su mejor momento, que si cientos de Colombianos animarán a la Selección Colombia…

Me dio pena… vergüenza ajena, no se...
Por un momento me olvidé que España es igual y sentí que todo el circo patriótico colombiano no era más que eso, un circo para un país poco formado que no entiende lo que significan los pactos de paz y que no les interesa lo más mínimo el futuro de su amada Nación. Sentí que para ellos, la Selección Colombia era mucho más importante que terminar con las Farc.

Esa misma noche, la Selección Colombia perdió dos a cero. James jugó fatal y el país decepcionado, junto conmigo, se fue a dormir más tarde de lo habitual bastante tocadillos.

Pero el Jueves, con las cámaras preparadas y tras escuchar lo que no había podido entender antes, me di con la realidad en las narices.

El Gobierno Colombiano, junto con la Alcaldía de Bogotá, siguiendo su estrategia de “manipulación mediática patriótica”, instaló una pantalla gigante en la Plaza Bolívar, y allí nos fuimos los medios a cubrirlo…

Y allí si, allí en un día laborable, unas cuatrocientas personas (que no son nada para una ciudad de 9.000.000 de habitantes) con sus banderas colombianas, sus paraguas colombianos y sus camisetas con lemas pacifistas colombianos, aguardaban emocionados el apretón de manos de Juan Manuel Santos y Timochenco.

Antes de empezar el acto, grabamos unos cuantos testimonios, y una señora (posiblemente víctima de las barbaridades de los últimos años) de la edad de mi madre, con buena pinta, que podría ser profe de universidad sin problemas, dijo una frase que me quitó la venda de “gringa inculta” que no me había dejado ver hasta ese momento. Una frase que cambió mi visión del conflicto:

“Es un gran paso, si, pero no tenemos que olvidar que la guerra colombiana no es una guerra a dos bandos. En Colombia hay muchas guerras y muchas bandas criminales. Las Farc han dominado los actos bélicos y sobre todo la publicidad. Pero quedan las BaCrim (bandas criminales), los Paramilitares, el ELN y el narcotráfico. Por eso debemos festejar sin olvidar que queda mucho por hacer. Es normal que el pueblo no se lo crea, siguen despertándose amenazados”

La tía me dejó planchada, tenía toda la razón… 

Los últimos secuestros fueron por parte del ELN, los asesinatos de policías por parte de la bacCrim “El Clan Úsuga”…. 
Las Farc eran solo las fichas de color rojo en el tablero de Parchis de la guerra colombiana…

Después de esa señora pasamos a un hombre que había perdido a su hijo en un enfrentamiento armado, y luego a un chico que declaró que él no sabía que era vivir en paz…

Pero yo no paraba de pensar en lo que había dicho esa señora… 
Ella me había dado la clave para entender por qué los ciudadanos pasaban tanto… no suponía la paz, solo un gran paso hacia ella.

En medio del lío, la pantalla dio paso al acto solemne de La Habana… BankiMoon, Maduro, Bachelet… nadie se lo había querido perder esa súper foto histórica en éste lado del mundo mientras en el otro estaban pendientes de las urnas británicas...

Sonó el himno de Colombia.

Se hizo hueco entre los asistentes, comenzó a reinar en la plaza Bolivar, solo se escuchaba el himno...
¡Zas!
No sé si adrede o por fallos técnicos, el audio de la plaza se silenció. 
Los asistentes continuaron  al unísono cantando la letra, sin cesar ni un momento, alzando aun más sus voces…

Momentazo mortal…

Tras diez segundos sin melodía, pero con el cántico del "pueblo",  los altavoces volvieron a sonar uniéndose a los asistentes que no se descuadraron ni un segundo de la melodía original.

Al terminar, con los pelos como escarpias, el “amenizador” del acto gritó “Viva Colombia y que viva la Paz” y todos como locos gritaron un viva seguido de aplausos, abrazos...
Apareció en la pantalla la “foto” de Santos dándole la mano al jefe de las Farc.

Santos y Timochenco firmaron con una bala convertida en bolígrafo (mas concretamente en “balígrafo”) en el que grabaron una frase también muy de Santos y su propaganda que decía;  “ Las balas escribieron nuestro pasado. La educación escribirá nuestro futuro”.


El viernes tuve la suerte de tener uno de los 100 balígrafos en mis manos, porque fuimos a entrevistar a la Ministra de Educación que fue quien tuvo la idea del “balígrafo”. 
Un auténtico privilegio de esos que no se pueden olvidar y una frase que dice que vuelve a enseñarme en qué momento está Colombia. Una frase que me hizo entender que el Gobierno es consciente, que tienen mucho que educar, concienciar y enseñar en qué consisten sus pasos hacia esa “nueva nación” que dicen los anuncios.

 ¡Viva la Paz!


lunes, 25 de mayo de 2015

El fútbol colombiano

La semana pasada estuve en Bogotá todos los días, desde que llegué de Tatacoa hasta hoy he sido “juiciosa” y me he quedado en hotelito...

Ya era hora de descansar y poder disfrutar de las cosas de la ciudad que me alberga también los fines de semana.

Así que para no perder la costumbre de planes que nos hagan encontrarnos aún más con colombianadas auténticas, mi grupito de españoles y yo decidimos ir al fútbol .


El fútbol en Colombia forma parte de la cultura general, pero no como en España, sino de una manera especial…

El colombiano medio tiene 3 equipos a los que seguir, el primero en la Liga colombiana, el segundo en la Liga española y el tercero en la Liga inglesa o la italiana dependiendo de sus gustos futbolísticos, (y no siempre en ese orden, algunos son más del Barça o del Madrid que de su propio equipo nacional…).

Pero eso sí, todos y digo todos, son de la “Selección Colombia” a muerte…




Los hombres conocen a la perfección alineaciones, lesiones, chascarrillos y posibles movimientos de Real Madrid  y Barça.  La nuestra, la toman como su propia Liga, la siguen, la sufren, le dedican horas de estudio y ponen Carrusel Deportivo en los taxis a todo trapo (El GRUPO PRISA compró Radio Caracol e impuso la misma programación que la Ser en Caracol así que  los taxis escuchan La Ventana, carrusel pero en Versión Colombiana…) eso sí, en vez de por la tarde noche, viven los partidos a medio día que es cuando el cambio horario lo permite…

Así que cuando comentas que vives en Madrid a unos 500 metros del Bernabeu… te toman como experta en la materia y te hacen preguntas como ¿Crees que Ancelotti ha cometido tantos errores como para que Florentino no cuente con él la próxima temporada?

Y claro, a mí el fútbol me encanta, me divierte verlo, celebrarlo, estudié periodismo, pero de ahí a dar una respuesta formada sobre el tema… pues no… así que suelo salir con la de… pues mire usted… Errores cometemos todos ¿No? El fútbol es así, cruel ya sabes… El Madrid no ganó títulos y eso pesa… El equipo no está muy contento, es un equipo de títulos… Cuando lo que me apetecería decir sería: A mí la ceja de Ancelotti me hace mucha gracia oye, y si viene Benítez pues también bien…¿No?

Su liga colombiana es otro rollo… son conscientes de que la calidad de juego es muchísimo menor y que los equipos, aunque ya están “limpios”, no son las grandes instituciones que son los equipos en nuestro país. (si ellos supieran…)

Durante los años ochenta, el fútbol colombiano, fue víctima de una narcotificación que a mí me impresiona muchísimo…

Los grandes narcos  decidieron comprar a los equipos de fútbol de sus áreas de control,  para blanquear dinero, divertirse con ellos y para (atención) , acercarse a los habitantes de sus zonas haciéndoles ver que estaban de su lado…

Podría decirse (en otras palabras) que lo que los narcos intentaban era “pan y circo” para sus secuaces y lo hacían de una manera transparente, impune, descarada…

El América de Cali, era de Miguel Rodriguez y años después de los hermanos Rodriguez Orejuela , líderes del Cartel de Cali que no le bastó con el América y le metieron mano al SantaFe de Bogotá durante muchos años… por otro lado,  el Millonarios (también de la ciudad de Bogotá) era de Rodriguez Gacha “El Mejicano” y el Nacional de Medellín de Pablo Escobar…

Durante esa década, el fútbol colombiano fue el mejor de su historia, pero pasaron cosas escalofriantes… 

Árbitros asesinados, extorsionados, jugadores “desaparecidos” tras malos resultados…amaños de partidos...

Bastaba que el narco de turno le enseñara un fajo de dólares al árbitro desde las gradas, para que cambiara el resultado… La cultura del miedo y la violencia se metió el vestuario, era un reflejo de lo que pasaba en las calles…

Una pasada, y claro, esa violencia y odio se llevó hasta las gradas donde continúa aun tres décadas después de los tiempos de los grandes cárteles de la droga..
.
Los hinchas se odian a muerte, se amenazan, se matan, se exigen entre ellos acudir a las gradas y si no lo hacen, son agredidos por sus propios compañeros… violencia por violencia….ir a un derbi es algo verdaderamente peligroso…

Así que como nosotros , no queríamos correr riesgos innecesarios, decidimos ir a un partido de la Copa Libertadores (la Champions Latinoamericana) en la que el partido rival era Brasileño y el riesgo era mucho menor…

Nos informamos de áreas del estadio seguras, lejos de los ultras , preguntamos comparamos...y el lunes, Jorge y Jonan , se encargaron de comprar 13 localidades en Oriental Norte del Estadio del Campín para ver los Cuartos de Final de la Copa Libertadores entre el Santa Fe de Bogotá y el Internacional de Porto Alegre (Brasil) .

Con el fin de enterarme de todo y de crear buen rollo en la oficina, invité a una de las tres personas que conforman el “booking” de mi Proyecto, Rafa.

Rafa tiene mi edad y  trabajó en WIN SPORTS como auxiliar de producción de campo (el ayuda al que manda a las cámaras cuando se retransmite) . Win es el canal que retransmite todos los partidos, así que con esta invitación, me aseguraba  conocimiento técnico y futbolístico, guía y guarda  durante el acontecimiento deportivo.

La mañana del miércoles (día del partido), hablando con los compañeros, a su cuarta hora del café, mi hora de la cocacola ligth, Rafa me advirtió que no podía llevar cinturón, ni botellas, ni mecheros, ni monedas, ni ir de azul (color del Millonarios) para evitar problemas…

Como comprenderéis, al conocer todas esa prohibiciones, me acojoné… Escribí al grupo de españoles para prevenirles y todos comentaron lo extraño de las indicaciones pero hicieron caso, acordamos quedar en la puerta más cercana a la entrada 18 a las 19.00.

Así que a las 18.30 salí de casa sin cinturón, sin bolso, sin documentación, sin tarjeta de crédito, sin cámara de fotos, sin móvil… es decir, que salí de casa casi desnuda (porque no llevar teléfono es ir desnudo aquí y en la China Popular…)

En recepción del Hotel, me dijeron que tuviera cuidado y me dieron una tarjeta por si pasaba algo poder llamarles. Me despedí con la mano mientras me miraban por la ventana con preocupación… (esto también me acojonó…)

Tuvimos que quedar como antiguamente, en lugares y horas exactas, que por nada del mundo podían ser cambiadas porque no teníamos teléfonos… Sorprendentemente le grupito de mi barrio llegamos pronto todos y a las 18.50 estábamos en la puerta del Estadio…

¡¡Sorpresa! al llegar al Estadio, la puerta 18 estaba igual de lejos del acceso Oriental que el Occidental…
Gracias al Divino Niño, o que tengo una amiga muy despistada, Leire llevaba teléfono y mi compañero Rafa (que dominaba la situación) también.

Así que cada uno se puso en una puerta y poco a poco recolectaron a los 11 españoles que junto a ellos hacían el único grupo europeo del estadio.

Pasamos un primer control policial, revisaron bolsos, bolsillos, carteras, sujetadores, calzoncillos, zapatillas... lo pasamos… llegamos al segundo control, revisaron bolsos, bolsillos, carteras, sujetadores, calzoncillos, zapatillas... en éste a mi amiga Patri le quitaron el tabaco… (No sé en qué lista de armas peligrosas están los cigarrillos, pero a mi ,que no soy fumadora ,me vino muy bien porque solo fumó un cigarro en todo el partido que llevaba perdido en el fondo del bolso).

Llegamos a 10 metros del Estadio y último control, mujeres por un lado y hombres por otro , como en los controles anteriores,  y revisaron bolsos, bolsillos, carteras, sujetadores, calzoncillos, zapatillas…

Por fin, llegamos al Estadio Municipal del Campín (todos los estadios Colombianos , menos el del América de Cali que lo compró el Cartel de Cali , son Municipales y los gestiona el Ayuntamiento) subimos a nuestra zona y cual fue nuestra sorpresa que cuando fuimos a nuestros asientos estaban ocupados…

A mí me entró el canguele, pensé que tendríamos que convencer a aficionados violentos y luchar por nuestros sitios… 

Me vinieron a la cabeza bengalas, cabezas rapadas…qué se yo… pero lo último que quería era mal rollo dentro de un entorno tan futbolero…

Rafa nos calmó y nos comentó que solo los abonados, tienen derecho a sentarse en su asiento, que los demás tenían que ir ocupando huecos y rezar porque no viniera un aficionado y le levantara de su silla…

Nos pusimos en una buena zona, y poco a poco vimos como nuestra piña de españoles se iba dividiendo… 

Fer y su hermano tuvieron que bajarse 4 filas, Victor y Jon 5 asientos a la derecha, Mónica y Ale 4 para allá…Todo el mundo muy educado, te enseñaba su carnet y tú tenías que levantarte y buscar huequitos… 

Lo peor de todo es que como buenos colombianos llegan tarde a todas partes y hasta los 15 minutos de partido no encontramos sitio definitivo…

Una vez empezó el partido ahí todo era hermanamiento. (no sin antes cantar el himno de Colombia a voz en grito)

Todos éramos del Santa Fe y todos sufríamos con las jugadas…

¿Dónde estaba la peligrosidad?
¿Por qué nos habían metido tanto miedo?
 ¿Las peleas? 
¿Los atracos? 
¿A qué venía tanta cordialidad?

El ambiente era insuperable, me recordó mucho al Calderón pero sin niños (ni un niño en la grada) por el camaderismo, la gente sin parar de cantar, saltar, gritar… Nos levantamos y sentamos al menos 35 veces, cada vez que había peligro, y nos volvíamos a sentar cuando el balón estaba en medio del campo….

Al oir nuestro acento todos los hinchas del Santa Fe nos dieron bola, nos comentaban cualidades, historias de sus jugadores… Y cuando se enteraron de que no éramos Argentinos ni Chilenos (nos confunden mucho) Ya dieron por hecho que éramos verdaderos expertos en la materia…(qué manía...)

Nos contaron, por ejemplo, que al estar Bogotá a 2500 metros de altura, lo que hacen los equipos es jugar a cansar al rival, a tocar bola (lo que en España se conoce como tiki taka) y que los buenos partidos se ven a nivel del mar…

Sufrimos, sufrimos mucho porque además de malos (maliiisimos) , tenían muy mala suerte… venga para arriba venga para abajo… Os juro que he visto más nivel futbolístico en partidos de la Leal Villa de El Escorial…

Hasta que en el minuto 92 no marcó el Santa Fe, solo se oían 3 insultos… (Son los 3 únicos insultos que utiliza el colombiano) Hihoeputa, marica y gonorrea. Todos eran hihoeputa…el árbitro, el “arquero”, el delantero, el negro hihoeputa, el brasileiro hihoeputa… Era fácil seguir el ritmo, gritabas hihoeputa, llamabas marica a alguien y estabas dentrísimo…

Y cuando marcó el Santa Fe… 
¡Qué momentazo! Creo que me sentí como debe sentirse mi tía Nieves  en el momento que se da la paz en misa y se forman colas para darle un beso a ella… Fue una locura…

El estadio vibraba, los hinchas de las barras (los ultras, traduciendo al Español) se abalanzaban hacia las primeras filas apiñándose en la primera  y se veía como una marea desde lejos, volaron papeles, sonaron vuvuzelas,  me abracé con cientos de hinchas (que querían celebrarlo con los nuevos fans del Santa Fe), nos gritamos, apretamos los puños con tensión… un momento de esos de alegría y pasión que nunca había vivido en un estadio…

Salimos encantados, riéndonos de nuestros miedos pero con la tensión del “puede pasar”…

Nos gustó tanto la experiencia, que el domingo decidimos irnos a los mercadillos del centro a comprarnos todos la camiseta de la Selección Colombia (falsa, por supuesto) para estar preparados para la Copa América que empieza en 4 semanas y dicen que será la bomba…

Declaran ley seca los días de partidos y dejan no ir a trabajar para poder ver el partido… Será la repera… yo con suerte, estaré en España muriéndome de envidia pero feliz por estar allí…



PD: Os recomiendo el documental Los Dos Escobar. Habla del asesinato del jugador de la Selección Colombia Andrés Escobar por manos de los PEPES (Narcos de Medellín enemigos de Pablo Escobar), del fútbol y el narco…