martes, 28 de abril de 2015

Menú lácteo

Cuando viajas en Iberia al otro lado del charco, en turista como todo hijo de vecino, te dan de comer dos veces:

En primer lugar una comida fuerte (bien cena o comida) que suele ser pasta o pollo y una hora antes de llegar a tu destino un pequeño desayuno en el que te ponen un croisant con café o té y unas galletitas…

Si duermes, el tiempo entre comida y comida se pasa rápido, ni lo notas, pero si no consigues pegar ojo… Solo piensas en que te traigan algo que consiga distraerte en forma de plato de metal…
Pues bien, como estaba tan nerviosa por veros a todos, a la ida no dormí nada…
Antes de embarcar fui a un bar a comer algo, pero con los nervios propios de una histérica como yo, no pude comer demasiado, así que cuando el avión ya estaba en “velocidad de crucero” (me encanta esa expresión tan técnica de piloto que se las da de saberlo todo…) solo pensaba en comida de avión…

Primero vino el olorcito de calentar la comida, tan rico, te recuerda que estás en territorio español… no huele a frijoles, ni pollo frito, ni ajiaco… huele a comida…. y luego el carrito empujado por las elegantes azafatas de Iberia que aun huelen a colonia buena, allí a lo lejos, avanzando, poco a poco,  que sientes que nunca llega…

Va acercándose despacito, mientras vas viendo cómo se acaban las bandejitas y cómo las señoras azafatas con su pelo liso y sus zapatos de años ochenta van sirviéndoles sonrientes a todos los pasajeros de las filas de delante mientras repiten la mítica frase

 ¿Pollo o pasta? ¿Chicken or Pasta?

 Y sin querer, en ese momento…. te entra la duda ¿Quedará algo para cuando llegue a la 37J? (si, lo se, hay que ser tonta…. Ya se que los tienen justos porque son conscientes de los pasajeros que llevan, pero a mí siempre me entra la duda…).

Hay un momento en el que calculas y piensas, la próxima vez que lo paren me toca, pero siempre te quedas corta y tienes que esperar a que éste te  rebase y te sirva  la chica de detrás….
Pues bien, el carrito se paró a medio metro y vi como repartían los menuses a la fila 36 entera,.
Fue en ese momento cuando se paralizó el planeta tierra, cuando sentí que algo debía haber hecho mal para que me castigaran de ésa manera, fue en ese momento cuando mi única acción en las próximas 10 horas se convirtió en un martirio…

Pasta con nata y verduras y Pollo con puré de patatas mezclado con queso  gratinado…
La mayoría de vosotros, estaréis pensando en lo mucho que ha mejorado Iberia, que dónde quedará esa pasta con pimiento de los 2000 pero yo solo veía una cosa por todos lados… 

¡¡¡¡LACTOSA!!!!

Cada día que pasa de mi vida soy más intolerante y no puedo permitirme sobredosis de lactosa y menos a 11.000 metros de altura en un avión repleto en el que comparto retrete con otros 300 más…
Así que tuve que explicarle a la señorita la situación… consiguió darme un menú “Low Fat” que llevaba una triste verdura cocida… pero claro, me quedé con un hambre horrible…

A mitad del vuelo tuve que ir a por la azafata a decirle que me diera algo de pan porque el ruido de mis tripas iba a despertar a todo el avión… Me hubiera comido una vaca entera.
Me hinché de pan, pero no me importó porque sabía que al llegar a España, había concurso de tapas…

La señorita azafata, monísima, de Valencia, dos hijos, toda una vida en Iberia, que había quedado horrorizada con el tráfico y la manera intensa de llover en Bogotá (todos estos datos los tengo porque me estaba aburriendo como una ostra y me quedé de charleta… ) me explicó que cuando comprara vuelos tenía que pedir menú especial, que las bandejitas van contadas y que el low fat se lo habían quitado a alguien de tripulación… (¿Sería el piloto? Porque los azafatos no están muy gordos…)

Así que a la vuelta, pedí NO LACTOSA.

Avisé con tiempo a los señores de Iberia, me lo confirmaron en un mail muy educado diciéndome que su objetivo es hacer de mi vuelo una experiencia maravillosa…

Me subí encantada, disfruté del momento en el que calientan la comida, diferenciando olores y  esperando la sorpresa que tenían para mí, para hacer de mi vuelo una experiencia maravillosa, me sirvieron antes que a nadie, no tuve que esperar los eternos 7 minutos que tarda el carrito en llegar a la 22B porque era comida especial y esos vamos antes…

Ya con mi bandeja en mi asiento,  destapé con entusiasmo el tuper de metal calentito…

 ¿Y cuál fue mi sorpresa?

 De comida fuerte: triste verdura cocida (zanahoria, espinaca y tomate entero) acompañada de pechuga de pollo cocida de esas que se te hace bola aun mezclada con cocacola ligth…

De postre fruta…

Pero lo peor no es eso…

De desayuno… es que es muy triste… hasta me da apuro compartirlo… una verdadera tortura…

De desayuno…. ENSALADA (lechuga, tomate y pepino)…

¿Qué he hecho yo para merecerme eso?

Tuve que quejarme y explicarles que el croisant no tiene lactosa, ni el pollo sin puré de patatas, ni siquiera la galleta integral que acompañaría la ensalada… ¿Cuál fue la respuesta de la azafata? Pues no lo pidas sin lactosa hija…


Así que a partir de ahora voy a hacer como me ha enseñado mi madre y hago con Ryanair, con Alsa y con Renfe: llevar el bocata de casa, envuelto en papel albal, un bocata de tortilla de patata, o de chorizo, que huele mejor y así les doy envidia a todos… Pero volver a pasar por esto… ME NIEGO.

martes, 14 de abril de 2015

La maleta y lo que echas de menos.

No queda nada para ir de visita a España…

Uno cuando está en un país lejos de su casa echa de menos muchas cosas…

Cuando vives en España te ríes de la respuesta de Españoles por el mundo de ¿Qué es lo qué más echas de menos de España? “La tortilla de mi madre, las cañas en la latina y el sol español”.  Te ríes porqué lo ves topicazo y piensas “desgraciado, tu vida parece sacada de una peli, tienes la muralla china al lado, o ves leones en la puerta de tu casa”….

Pero tras dos experiencias en el extranjero…

La respuesta de “La tortilla de mi madre, las cañas en la latina y el sol español”… te parece un fiasco y cobra otro sentido….
Analicemos paso a paso la frase…

En primer lugar me parece un abuso lo de la tortilla… Uno cuando vive en “Colonia española”, no hace otra cosa que comer tortilla de patata…

La tortilla de patata nos une, nos afianza como españoles y nos da estatus entre nuestros invitados extra “coloniales”… la tortilla de patata hace amigos…

Solo llevo cuatro meses en Bogotá y os digo que desde mi erasmus en Florencia, no había comido más tortillas de patata en mi vida…

-          Qué tienes que invitar a tu amiga colombiana a cenar en casa. Tortilla de patata.
-         Qué es tu cumpleaños y tienes que llevar algo típico y rico a la oficina. Tortilla de patata...
-          Que tienes una resaca de espanto pero como es sábado no quieres quedarte en casa… Pues haces un grupo de Whasapp con la foto que ya utilizaste un par de semanas atrás de una tortilla de patata y comienzas con “ Tortillada en casa, ¿Quién se apunta?” Os juro que no se el por qué pero se apunta más gente a una tortillada que a unos espaguetis con tomate…
-          Que estás en casa sin nada en la nevera más que huevos, patatas y ensalada… Pues tortilla de patata… la lechuga seguro que está pasada…

La tortilla de patata no se echa de menos, la tortilla de patata está presente, es la reina del expatriado…

La segunda parte de la frase “Las cañas en la latina”.

Como dice mi novio… vayas donde vayas… Hay cerveza… Así que… yo entiendo que se eche de menos el tinto de verano, con su limoncito, sus olivitas, sus patatas “La Montaña” pero… ¿Las cañas? Pero si la Club Colombia vale la mitad que una Estrella de Galicia (y aunque no le llegue al tapón de la botella) es cerveza de todos modos… la echas en un vasito y ya tienes la cañita.  
La latina tiene su rollito, su “postureo” de domingo, sus amigos insustituibles que conocen cómo eres y se ríen de anécdotas de hace 20 años… pero…

Conocer gente nueva compartiendo una “Águila” o una “Club Colombia” también engancha… Las cañas en la Latina se pueden sustituir por cañas en cualquier lado (parques, casas, hoteles, oficinas…) y en Bogotá, gracias a la globalización que nos ha traído “100 montaditos” a la zona de compras, pues ese mono… se amaina con la imitación a tinto de verano y las cervezas Estrella Galicia mal tiradas… eso es un alivio….

Pero lo del sol… ahí no tengo nada que decir… Lo del sol es algo que no se puede comparar con nada… El sol mediterráneo, el sol de las tardes que huelen a almendro, el sol que no quema a los 10 segundos de exposición, el sol que calienta pero no arde, el sol que hace que seamos tostaditos pero no rosados ni negros, el nuestro… Ese sol… Eso si que se echa de menos…

Si tuviera que ir a Españoles por el Mundo (que están a 4 mesas de mi mesa en la oficina de Madrid) a decirles qué es lo que echo de menos de España (más allá de las personas, claro está) mi lista sería:
-          Los tampax.
-          Pasear por la noche con seguridad.
-          El tomate frito Orlando
-          La ensaladilla rusa de mi madre.

Os reiréis, pero en un país donde encontrar tampax es una misión digna de Sherlock Holmes y que cuando los encuentras, no solo tienes la problemática de que no tienen aplicador, sino que cuestan 20 euros y además son de marca “Cautiva”… pues echa para atrás…¡Vivan los tampax compac! La marca Cautiva no da ninguna seguridad… No sé quién será el encargado de Marketing en esa empresa… pero el nombre… no es lo que se dice de “mujer de hoy”…

Pasear por la noche es un placer que no os podéis imaginar… La seguridad de saber que nada va a pasar, que puedes ir hablando con quien sea de camino a casa por un teléfono de nueva generación, que no importe que salgas de casa de alguien media hora antes de que anochezca o media hora después… eso es CALIDAD DE VIDA… y es algo que estoy deseando volver a hacer… pasear por una ciudad sin tener miedo de las motos que pasan cerca de la acera… Creo que tengo tantas ganas que me veo en zapatillas de andar por casa la primera noche de yet lag a las 5 de la mañana María de Guzmán para arriba, María de Guzmán para abajo…

Tercer punto…la salsa de tomate… ¿Sabéis qué es aquí salsa de tomate? El Ketchup!! Ni mas ni menos, no hay tomate frito en salsa… Aquí o entero o troceado o kétchup… una verdadera pobreza culinaria… Con lo cerca que está Cuba… ¿Cómo hacen en arroz a la cubana? Pues con kétchup un atraso enorme… Si alguien conoce al dueño de Tomate Orlando que me haga un favor, díganle que venga, que aquí hay mercado…

Y por último la ensaladilla de mi madre… supongo que lo que echo de menos son los gestos amorosos de la familia, transformado en morriña de plato tradicional de veranito de casa… Solo mi madre corta en cuadraditos perfectos las patatas y es tacaña con las aceitunas para que tu ensaladilla sin mayonesa esté perfecta durante más de 15 días…

El otro día después de 3 daikiris de fresa con Pablo a la orillita del caribe, se me ocurrió mandarle una nota de voz a mi madre en la que claramente, le comentaba que quería ensaladilla rusa… No me contestó… yo creo que lo dije todo bien, que fui muy educada… pero se hizo la loca… Le volví a mandar otra nota de voz a la mañana siguiente… tampoco contestó… No entiendo…

Total, que os cuento todo esto, porque cuando te dan la posibilidad de ir a tu país, aunque sea una semana y a trabajar con horarios explotadores… Te entra la obligación moral y solidaria de escribir en el grupo de la tortillada…. “Voy a España, poco peso de vuelta, se aceptan encargos, pero no muy pesados…. Iré a Decathlon, Mediamark y Carrefour, ya me diréis”

Es una necesidad para con tu colonia, que sale de muy adentro, que se convierte en obligación ciudadana… Todos los miembros se organizan y piden cositas…

Debido al el país en el que estamos, llevar a España sabemos que es un compromiso mayor… Al llegar a España vienes en un vuelo “caliente” y te revisan la maleta, te hacen mil preguntas y hay veces que te hacen describir el contenido de tu equipaje sin verlo… y eso sumado a te han metido tanto miedo durante los meses de preparación de venir a Colombia, que a no ser que sea alguien que te ha hecho tortillas en tu cocina… yo personalmente, prefiero no llevarle nada a nadie…

Pero para volver… por ahora ,(lo anuncié ayer en el grupo) ya me han encargado tomate frito Orlando, pipas, tampax super, me van a llegar dos paquetes a casa con unos botines y jamón del pueblo de un redactor de EFE, estoy pendiente que me confirmen qué modelo de móvil BQ quiere una amiga, una toalla de fibra de las que no pesan de decathlon para viajar …

Volveré con todo eso, y posiblemente para celebrar que hay pipas y que he llegado… 

Haremos tortillada, supongo.



PD: Otra cosa que echas de menos, pero tal vez todo el mundo no lo entienda)  es ver el fútbol en calidad (aquí al ser sistema americano no se ve tan nítido) y a tiempo real sin que Twitter te diga quien ha marcado hace un minuto y medio... (el retardo del satélite)...

jueves, 9 de abril de 2015

Providencia: Piratas y tetas....



Providencia es una isla pequeñita pequeñita que está en medio del Caribe a la altura de Nicaragua pero que pertenece a Colombia. Tiene 25 hoteles de cabañas pequeñitas y para llegar solo puede ser en avioneta de hélices (de unos 15 asientos y solo hay dos diarias) y en un catamarán que tarda 4 horas desde San Andrés que ofrece mareo asegurado…

A San Andrés y Providencia, las descubrió Colón, no está claro si en su primer o quinto viaje ,cuando se hizo con Costa Rica, Panamá y


todos los países de Centro América...
Pero como buen hombre español, Colón era de “caballo grande ande o no ande” y 17 kilómetros de isla… pues los vio insuficientes como para poder poner bandera imperial…
Así que lo dejó pasar, en plan esto es mío pero pasó , y siguió para el Continente…
No se dio cuenta de que el agua del mar de providencia es azul clarita, tampoco debió ver las tortugas, las mantas raya, los monitos que saltan de palmera en palmera, ni debió de ver las iguanas enormes azules, verdes, y grises que parecen dinosaurios y que corren de un lado a otro moviendo las patas haciendo círculos como si quemara la tierra… No las debió ver el pobrecito Colón, y menos mal, porque sino no estarían aun por la isla campando a sus anchas…

Así que, gracias al “caballo grande ande o no ande” , Providencia se quedó sin mucha presencia española y lo que pasó es que  convirtió desde 1500 en una Isla de Piratas…. (Hay mucha historia por en medio, de holandeses, ingleses, de enfados entre Nicaragua y Colombia de quien es el dueño de las Islas y la madre que los trajo, pero resumiendo: Todos unos piratas contra el Imperio Español que también se portó fatal con las Islas…)

Seguro que si pensáis en Piratas reconocidos, os viene a la cabeza el nombre de Henry Morgan, el pirata Morgan…
Pues bien Providencia es la Isla desde donde el pirata Irlandés atacaba a los barcos llenos de tesoros y oro americano que nos llevaban a El Escorial…
Tooodo en la Isla  de providencia tiene que ver con Morgan.
Hay una piedra en el piquito de la Isla que da hacia el Este (desde donde llegaban los barcos Españoles) que tiene forma de cara humana, le llaman la cara de Morgan y dicen que era el aviso a los marineros para saber que se acercaban a zona pirata… los tontos de los españoles encallaban porque la barrera de coral protegía a los piratas, así que de alguna manera Morgan hizo y el coral hicieron de Provi un territorio fuera de colonizaciones….
Hay un hotel que se llama Morgan, un bar que se llama Morgan y seguro que mil otras cosas que se llaman Morgan… Los piratas molan y eso lo tienen claro los habitantes de la isla, así que le dan bombo al tema y todo te recuerda a ellos…

Los habitantes de Providencia son negros negrísimos, hijos de los esclavos africano, piratas y viajeros que pasaron por allí… Fuman muchos porros, bailan reague  y hablan Español, inglés y Creolé (que es un inglés básico relajao que no entiendes nada).
Solo puedes vivir en Providencia si eres de Providencia, lo tienen controladísimo, así que son muy pocos habitantes, tranquilos, con su machete para partir cocos, sus perros callejeros y sus motos sin casco…
Es un territorio verdaderamente auténtico, con casas de madera por que los arquitectos tienen que ser autóctonos, sin cosas de gringos, ni turismo masivo… con los hoteles de lugareños, las tiendas de lugareños y los centros de buceo también de negros negrísimos…

Pues eso que una vez aterrizados,   fuimos Pablo y yo , a respirar el flow de los negros colombianos…

El primer día nos acercamos hasta el centro de buceo más cercano a nuestras cabañas para que nos explicaran qué podíamos ver y apuntarnos a eso de conocer animalitos…
Allí había un negro de dos metros de ancho y dos metros de largo descalzo con bañador negro y  camiseta a rallas rojas y blancas que hablando muy despacio nos explicó las opciones que podíamos elegir para conocer el fondo marino….
Acordamos volver al día siguiente para sumergirnos…
Esa noche nos fuimos a la cama prontito con los nervios de ver la tercera barrera de coral más grande del mundo, me costó dormir y todo pensando en pececillos y los nervios de bucear de nuevo….
 A las 7 estábamos en pie, a las 8.30 en el centro de buceo llenos de crema factor 50 y nerviosísimos…
 Peeeero, muy a la colombiana, el señor 2x2 se había olvidado de nosotros, ya no quedaban equipos , así que nos citó para la mañana siguiente…
En Colombia a este tipo de cosas tienes que acostumbrarte, así que sin ningún problema, sonreímos, nos fuimos 3 metros más allá y nos subimos a un bote del Hotel Morgan y fuimos a bucear con tubo y gafas a “Cayo Cangrejo” que está a 500 metros de Providencia… Pasamos un día genial rodeados de caracolas, corales y sol mucho sol…

A la mañana siguiente si que si pudimos empezar el proceso de inmersión…

Pablo hizo el curso de iniciación y yo (que ya lo tengo) me fui con Hebert y un grupo de Paisas a bucear alrededor de un barco hundido de la segunda guerra mundial lleno de tiburones y corales preciosos mientras Pablo se instruía…

Pepito, el instructor, entendió que tenía que ocuparse de mí ya que era una mujer sola con poca experiencia en el buceo y con un esposo en tierra…
Así que fue mi pareja en el agua…

Para bajar en el mar, tienes que ir deshinchando tu chaleco poco a poco con un regulador que llevas en la mano izquierda, eso es básico, lo aprendes en tu primera inmersión….
Así que una vez en el agua, empezamos a bajar….soltando el airecito poco a poco…
El tío súper pendiente de mi me iba monitoreando, preguntándome cada dos segundos si estaba bien, y yo despacito y prudente bajaba con mi pesito en la cintura, deshinchando, compensando oidos… pin pin… pececillos, burbujitas, felicidad plena….

Pues no me digáis porqué, a los 5 minutos de inmerisón, Pepito decidió que tenía que ponerme más fuerte el chaleco, ahí a 15 metros bajo el agua… cuando yo estaba ya relajadita…

Se puso manos a la obra, me hizo seña de tranquila para y zas, me dio un tironcito…. Pero vamos, que no me abrochó una mierda, que aprovechó para tocarme las tetas en toda regla y juntármelas aún más (el chaleco me hacía canalillo a lo mujer operada de Medellín)…

Os prometo que a 15 metros de profundidad, una en lo último que piensa es en darle una colleja al hombre que te está tocando los pechos y que además de sobón, es el hombre que  en caso de emergencia te puede ayudar y salvar la vida….
Una  no nota para nada que el negro de enfrente te está tocando las tetas, vamos…

Así que seguimos bajando, viendo tiburones, asomándonos a las ventanas del barco… volviendo a “hacer que me deshinchaba más el chaleco juntándome aún más el pecho”… viendo corales de colorines, peces como Dori…. La verdad es que lo del chaleco “fue lo de menos”.

Cuando volvimos a tierra a por Pablo, a por la segunda inmersión, también se subió una pareja de paisas de nuestra edad.

Ella súper mona, abogada experta en derechos humanos y el veterinario. Ella nunca había buceado y él, como yo, tenía pocas inmersiones así que la excursión iba a ser a poca profundidad pero en un sitio precioso lleno de pececitos…

Nos tiramos al mar, yo en este caso como pareja de Pablete, el instructor con la Paisa y el veterinario solo…

Fue cuando estábamos bajando, a unos 5 metros, Pablo y yo agarrados a una soguita mirándonos encantados mientras veíamos como los demás también descendían,  cuando me di cuenta de lo que había pasado… Pepito decidió de nuevo abrocharle bien el chaleco a la paisa y desde lejos se veía perfectamente, ¡¡le estaba tocando las tetas!!!

 Me dio la risa en medio del agua, estaba tan feliz que pensé que estaba por encima de que me hubiera sobado (pero bien….) y pensé que yo habría hecho la obra del día, que el Herbert este se pusiera las botas tocando unos pechos como los mios (jajaja)  y me hizo gracia pensar  y que sería el negro que más tetas “gringas” habría tocado de toda la isla.

Me dio exactamente igual… Él, como instructor, daba seguridad, estaba pendiente de que tus niveles estuvieran correctos en todo momento, te vigilaba y aconsejaba y nos hizo ver el fondo marino más bonito que he visto en la vida…

Nos dio la posibilidad de sentir esa paz  de estar bajo el mar, rodeada de naturaleza por todos lados, junto a Pablete y eso es lo que cuenta…

Cuando nos despedimos nos dimos la mano y nos deseamos felicidad para el resto de nuestras vidas , firmó mi libreta de buceadora certificando que lo había hecho todo correcto y sin mas nos fuimos…

Horas más tarde, mientras comíamos pescado en el mejor chiringuito de la Isla (que sorprendentemente no se llamaba Morgan sino Divino Niño) le comenté a Pablo lo que había pasado… 
Me dijo que el también se había dado cuenta, que en la charlita de ponerse los chalecos que les dio a la Paisa y a él, a ella le “abrochó” todas las correas una a una y lentamente, y a él le dio el chaleco y le dijo “se lo asegure por favor” ...así que Pablo tuvo que apañárselas solo…

martes, 31 de marzo de 2015

Salón de Belleza y autoridades (Villa de Leyva)


No queda nada para que llegue mi chico, hoy he hecho una de chapa y pintura a la colombiana… He entrado en el salón de belleza (si, he ido a un salón de belleza, ¿Qué pasa?) a las 17.30 y he salido a las 20.45… 

Los salones de belleza de aquí son verdaderos centros sociales en los que uno se presenta, cuenta su vida, hablan de la hija preciosa de James, de la granizada del domingo que colapsó la ciudad…
La persona que te pinta las uñas te da su teléfono para que le llames directamente a ella la próxima vez, la que te depila (Marta) te conoce, tiene tu ficha (aunque hayas ido solo dos veces…)  y te pregunta por tu gata… ¡¡“Que si mi esposo la llevo a que se cortara las uñas por fin (se acordaba la tía…)” me ha preguntado!!

 Alucinas…

Pues como os cuento, que me he hecho un acicalamiento total,   me he pintado las uñas de las manos, de los pies, me he depilado y atención: me he puesto extensión de pestañas pelo a pelo… que flipáis con mi mirada… parezco otra… si algún día llego a España, vais a creer que llega otra cuando aparezca por Barajas…

Las extensiones me las ha hecho Diana, que me ha hecho unas fotos que me acaba de mandar por wasap… Su estado de Whasap, (para que os hagáis una idea del temita) es el siguiente: “Jesús es EL Único Dios (el Padre) y Único Señor (1 Corintios 8:5-6)” ¡¡tooooma ya!!
Marce, la que me ha hecho las uñas, tiene una foto con un peluche y su estado es menos gore... “La vida contigo en maravillosa”… Marta, solo tiene una foto con sus dos niños (ella tiene 26 años…)
Así son los salones, plurales, cotidianos… ¡MIXTOS!

Por qué los hombres colombianos…

¡se hacen las uñas cada 15 días, no solo los metrosexuales, sino el 80% de ellos!

Tú te sientas con tus pies en un balde de agua, tu té (que te traen a tu mesita) al lado del hombre menos femenino que te puedas encontrar en la calle y como si nada…
Dejan la mano caída a lo mujer fatal y se quejan cuando les quitan los pellejitos de los pies…
Yo no me acostumbro hija… todo tan blanco impoluto en la decoración, oliendo a laca, secadores, cumbia como hilo musical…y ahí tienes al hombre de turno…con su mano caída a un metro de ti…
Sentarme al lado de un hombre que se queja por sus cutículas se me hace raro… pero me alegra que en determinados campos haya igualdad en un país en el que las mujeres siguen siendo sombra de sus hombres y el machismo se palpa en cada gesto…

Por algo tendrán que empezar…

Al salir del salón le he dado un beso a Marce, otro a Diana y otro a Marta (y su correspondiente propina) Marta me ha dicho mientras me quitaba un pelito de la ceja al salir, que disfrute de mis vacaciones, que me las merezco que ya veré como Diosito estará con nosotros, (con Pablo y conmigo) cuidándonos en la Isla de Providencia… Pues si Marta lo dice…tendremos que irnos los tres… lo siento Pablo, vamos con candelabro a Providencia…
Pero os cuento de mi finde que ha sido divertido…
He estado en Villa de Leyva, que es un pueblo a 150 kilómetros de Bogotá súper parecido a cualquier pueblo Castellano.

Tiene unos 9.000 habitantes, calles empedradas, balcones con geranios preciosos, casitas bajas blancas, tiendas de suvenires  y una gran plaza central con una fuente de caño en el centro.
Hemos hecho el típico plan de ir a Riaza, pero sin cordero del bueno y en Colombia…
Un verdadero planazo para ir 10 amigos…
Villa de Leyva está llena de turistas y de perros que van de un lado a otro buscando a alguien que les den algo de comer o  buscando perritas en celo para montar… (me refiero a los perros no a los turistas).

Son todos muy parecidos (los perros, aunque los turistas pensándolo bien también se parecen...pero centrémonos en perros…)  y no se pueden tocar porque los bichitos que les acompañan se ven desde lejos…  pero parecen educados… ladran a los borrachos y cuando te piden comida guardan una distancia prudencial para no contagiarte las pulguillas…
Pues eso, que fuimos a Villa de Leyva y coincidimos con la “Gran fiesta del Planeta de Villa de Leyva” durante la noche del sábado.

En un ladito de la plaza (que mide 1,4hectáreas según Wikipedia)  pusieron un escenario, con una carpa blanca y unos súper altavoces que retumbaban en todo el pueblo...
 En ese escenario, dos chicas bastante apretaditas, amenizaban a unos 200 villaleyvanos que bailaban  siguiéndolas embobados… En primera fila los niños, en segunda los padres y en tercera los perros y nosotros, los turistas españoles…

No sé si os he comentado alguna vez, (y viene a cuento)  pero Colombia está llena de policía y de militares por las calles, las carreteras, los conciertos, los centros comericales…

A los militares se les respeta y honra y a los policías no.
Los militares están obligados a hacer el gesto con el pulgar hacia arriba de OK cuanto todo está tranquilo y ven a cualquier persona. Hay gente que dice que es para dar buen rollo, (después de líos de guerrillas, paramilitares y demás, si hacen el ok tranquiliza)  y tú como ciudadano debes devolvérselo, así que cuando vas  por la calle o por una carretera en coche de vez en cuando ves a un hombre de verde con el pulgar hacia arriba dando alegría al camino…

Pero el policía….¡Pf!

 El policía a pesar de llevar pistola es una persona que no ejerce ningún tipo de autoridad… Si un policía le dice a un colombiano que salga de una zona de paso prohibido, por ejemplo, el colombiano se lo toma con calma, y poco a poco se apartará, si le viene bien… pero si lo dice un militar… inmediatamente se apartará…

Pues bien en el escenario de “La Gran fiesta del Planeta de Villa de Leyva” las animadoras subieron a varios espontáneos, entre ellos… a toda la cuadrilla de policía que vigilaba la plaza desde los márgenes del escenario…

Un policía que quiera que se le respete un poquito diría que no, que está de servicio,  pero en  “La Gran fiesta del Planeta de Villa de Leyva” , ni servicio, ni autoridad ni nada de nada, allá que se fueron los 5 policías de turno a bailar grandes temas como “Danzakuduro” o el “Meneaito”.… 

Aflojando cadera, bajando, subiendo, meneando la pelvis, poniendo morritos… con su uniforme, su gorro y su pistola…

No me digáis cómo, pero la fiesta se nos fue de las manos a todos, y tras tres temazos de baile policial, terminamos los 200 villaeyvanos, mis 10 amigos españoles y los 5 policías haciendo conga por medio de la plaza de Villa de Leyva…. Pedimos bises y tanto nos vinimos arriba que hasta cantamos Paquito el Chocolatero cuando apagaron las luces porque se había terminado el concierto… y lo bailamos…

Pensando en vosotros os he hecho un vídeo… porque las palabras no sirven para explicarlo…

Analizar la situación… un perrillo durmiendo en medio del escenario como si tal cosa, las animadoras dándolo todo, el teniente bajando con movimiento sexy…

¿Cómo van a tener autoridad?

En fin…Colombianadas…


Para terminar, comentaros que una amiga terminó bailando champeta con el Señor Teniente subido en la moto mientras ella movía las caderas… ¿Creeréis que el Teniente se apartó?… pues no, le siguió el rollo encima de la moto mientras todos los jóvenes que quedaban a las  03.00 en la plaza aplaudían al ritmo de las caderas de una española… 

martes, 24 de marzo de 2015

El paraíso y el Clásico (Tayrona Madrid Barça)


Este fin de semana, por mi cumpleaños, me he regalado un viaje al Paraíso. Mis amigos los vascos iban a ir, así que me apunté a su plan y ha sido fantástico…

El paraíso, para quienes no lo sepan,  se llama Parque Natural Tayrona y está a 34 kilómetros de Santa Marta.

Parque Tayrona es una reserva natural de 12.000 hectáreas donde el caribe más azul y la vegetación salvaje de la zona se unen dejando que un determinado número de turistas al día puedan disfrutar de la tranquilidad de no tener cobertura…

En Tayrona, vive aún una tribu precolombina, los Koguis.

Los Koguis son hombrecitos pequeñitos y morenos que siempre visten de blanco y llevan unos gorritos de paja puntiagudos que hacen que parezcan gnomos cuando te los cruzas por los laterales de los senderos de Tayrona.

Los Koguis creen que las montañas de Santa Marta son el Corazón del mundo y que ellos son los son «hermanos mayores» de la humanidad, por tanto los extranjeros , especialmente los que provienen de occidente, somos los  «hermanos menores», así que técnicamente he pasado tres días en el corazón del mundo disfrutando de ser hermana pequeña de la humanidad…

Los Koguis acordaron hace unos años con el Gobierno de Colombia que cedían parte de sus playas para uso turístico, a cambio de que respetaran sus áreas (poblados en medio de las montañas), la naturaleza, los yacimientos arqueológicos, sus costumbres y leyes y por supuesto que obtuvieran parte del beneficio de explotar sus tierras…

Así que “conviven” con alemanes color cangrejo, argentinas despampanantes que fuman sin parar, colombianos ruidosos que vienen de Medellín o Bogotá a buscar descontaminarse y españoles, como mis amigos y yo, que vamos mirando a todos lados entusiasmados hasta con las hormigas culonas.

En la playa de Arrecife, hay un “camping” en el que puedes poner tu tienda o bien dormir en hamacas con mosquiteras, es bastante básico, un camping con duchas, algo de comer y un tejadillo lleno de hamacas blancas colgadas en hileras.
Es en esta “cabaña”  donde están las únicas tomas de corriente que puedes encontrar a varios kilómetros a la redonda, hay 8 para todo el camping y siempre hay algún teléfono (que no tienen cobertura) o cámara de fotos cargando...

Es ésta característica, la que hace que puedas cruzarte con un Kogui sin que éste tenga prisa por huir de tu ruidosa presencia...
Los niños kogui juegan con ramas, con monos aulladores, con los caballos que llevan a los gringos, con arañas peludas, con tierra, peces, arena, escalan por las palmeras, tienen columpios en los árboles… Pero los niños koguis, que yo lo vi, tienen también coches teledirigidos marca Mercedes que tienen que cargar de vez en cuando para seguir jugando y obligan a sus madres a bajar al camping a enchufarlo.

Todos miran con miedo o recelo, no se fían, saben que ahora ellos son los extraños y pasan de interactuar con los “blanquitos” que intentan ser sus amigos… Se les ve felices, libres y conscientes de que el paraíso está a su servicio…

Pero en el paraíso, además del camping de Arrecife hay un chiringuito dos kilómetros más allá, en la Playa de Cabo San Juan,  en el que dan arroz con camarón hasta que se acaba y espaguetis con ajo y champiñones hasta que te hartes a precio de Charolés...

Para llegar tienes que pasar tres playas, caminar por senderos en los que los pájaros y los monos te vigilan mientras cantan para que se te olvide el calor que hace y la de mosquitos que te están picando…

Durante ese camino puedes cruzarte con el “Palero” (el hombre que vende helados y los carga de playa en playa gritando “Me quedan 199 , el otro me lo comí en Arrecife, Palitos de frutas a 2.000 muchacha”) o bien con el único policía del parque que lleva pistola cargada y botas militares a lo Rambo, o con otros turistas tan tostados como tú que van al chiringuito a por provisiones… Con un kogui nunca te encontrarás, ellos pasan de caminos…son más de ir selva a través…

Los del chiringuito saben que son ellos o nada, así que se aprovechan para robar con precios de restaurante parisino a todos los turistas atontados que de tanto ver colores tan vivos, bichos tan grandes y aguas tan cristalinas soltamos billetes como si nos quemaran en las manos…

La choza del chiringuito tiene una chocita aún más pequeña anexa, una casita sin paredes, con el tejado de palmeras, cañas de bambú  y una antena de Direct TV.  

 ¿Qué significa que haya una antena parabólica en medio del Paraíso?

Pues tiene varias lecturas:

-          La primera , te indica que estás en Colombia, donde la gente puede que no tenga para comer pero para un plasma con satélite de pago sí.

-          Lo segundo que para mi amigo Jorge, antimadridista (es del Athletic de Bilbao) de corazón, se le acaba la agonía de no poder ver el Barça-Real Madrid de la Liga.

-          Y por último para todos los hombres del Parque, que exista esa antena les brinda la posibilidad de poder unirse para ver el partidazo del mes, el del equipo de Messi contra el equipo de su James.

Así que el domingo, a las 15.00 (hora local),  todos los hombres del Paraíso, un puñado de mujeres y otros tantos turistas, nos pusimos a ver el partido bajo esos cuatro palos mal puestos.

Nunca he visto un partido con un auditorio tan dispar... Ni en la Ferro en la adolescencia cuando Mijatovic nos dio la séptima… eso era pluralidad y lo demás tontería…

A la izquierda de la cabañita, dos mejicanos muy pijos animaban al Madrid, mientras que en segunda fila, detrás de ellos, un hombre kogui con un machete enorme discutía con el único Policía del Parque (con pistola) sobre el gol anulado del Madrid encima de un tronco mal cortado que les hacía estar como torcidos.

Más allá, Jon y Jorge, mis amigos vascos con la camiseta del Athletic, tomaban cerveza celebrando los goles de un francés del Barcelona. A su lado tres adolescentes sin camisetas con la boca abierta seguían el balón atontados como si se les fuera la vida en ello…

A dos personas de mí, una mujer de Santa Marta daba biberón a un bebé en la única silla de toda la choza, ella en el centro de la choza miraba a su bebé con cariño pasando del partido completamente pero con su marido en cuclillas a la izquierda embobado con lo bien que centraba Ronaldo...

 A mi izquierda un gordo con la camiseta de Messi le preguntaba a mi amiga Diana (de Murcia) que como una chica tan guapa (es rubia y eso mola muchísimo aquí, además de ser guapa) podía ser forofa del Madrid.
Y sentados en el suelo viéndolo a través de las cañas del lateral de la choza, el camarero del chiringuito, otro señor que tenía pinta de ser argentino o algo así y yo…

En el segundo gol llegó el “Palero” que vendió casi toda su mercancía,( aunque no paraba de gritar que le seguían quedando 199 por que el otro se lo había comido él). Le regaló un polo de fresa al policía sin mediar palabra y se sentó en su bolsa nevera para continuar viendo el partido.

A los 10 minutos de la segunda parte, concentrados en el partido, sin quitar la vista del balón, mi compañero de la izquierda (el camarero) gritó “hihoeputa”, algo rarísimo en un colombiano (una palabrota y a balón parado, algo no cuadraba!!!)el tío pegó un brinco , me agarró del brazo y me levantó, se subió al tronco en el que estábamos sentados y de repente allí, ajeno al momento histórico, apareció un un sapo verde, feo y arrugado tan grande como una lata de coca cola andando despacito.

Con ojos saltones, miraba asustadito a todos los allí presentes, alucinando con  barullo Mientras, el camarero y yo casi abrazados de pavor, le mirábamos desde lo alto del tronco horrorizados intentando adivinar sus movimientos…

La verdad es que ver un sapo así, mientras ves la cara de Suarez el del Barça o Pepe del Madrid, pues acojona…

El sapo volvió a esconderse, alguien dijo que tal vez sería Madridista y que por eso se escondía, hubo risas, hermanamiento… pero el camarero y yo nos quedamos sin sitio, nos daba miedo el sapo del Madrid…

Así que en ese momento, Diana, Mónica y yo decidimos abandonar el lugar e ir a la playa, ya no tenía sitio a la sombra y el Madrid perdía, así que ya no merecía la pena continuar ahí…

Cruzamos los 50 metros de sol abrasador de hora de comer que separaban la tele de la arena y llegamos de nuevo a la playa…
Solo mujeres, nada de salpicar, ni de gritar ni de armar barullo…

Agua cristalina, arena blanca, el bote de pescadores amarrado de una palmera bailando sobre las olas suaves que aterrizaban acariciando la arena de la orilla….

Pusimos nuestras toallas a la sombra de unas palmeras sin mediar palabra, respirando cada segundo de paz, nos tumbamos boca abajo y a los tres minutos estábamos plácidamente dormidas las tres…

La playa fue durante esos siguientes 35 minutos femenina, preciosa, perfecta… resumiendo, fue paradisiacamente nuestra…


PD: No vuelvo a pasar mi cumple sin fiesta de disfraces... me niego... ha sido durísimo...de verdad... no vuelvo...

martes, 17 de marzo de 2015

Taxis


Hoy, día en el que había una protesta contra los taxistas de Bogotá , día en el que he cogido 3 taxis, día en el que me han vuelto a timar….día en el que me declaro abiertamente anti taxista.

Los hay que son anti taurinos, anti Barça, anti gatos, anti caloret… Yo me declaro anti taxista.
Y no se trata de una opinión sin fundamento, sino que es algo meditado basado en mi amplia  experiencia tanto en España como aquí en el mundo del taxi…

Desde siempre me han parecido que son unos llorones y un poco “pesetillas” que si pueden engañarte te engañan,  que si pueden ir por donde es más largo van… pero lo de Bogotá … Lo de Bogotá ya es de chiste… ¡¡Te timan siempre que pueden!!

Os cuento cómo funciona el temita para que os hagáis una idea y luego os cuento mi experiencia del sábado…

Dado que a partir de las 18.30 el toque de queda se empieza a instaurar en varias zonas y ya a las 20.00 en todo Bogotá, es imprescindible tirar de taxi para poder hacer vida normal. Los autobuses funcionan bien durante el día pero por la noche son algo inseguros, y no van por todas partes, así que el taxi es lo único que te garantiza llegar sana y salva…

Bogotá está plagada de taxis, yo creo que de cada 10 coches 6 son taxis. Son Kias pequeñitos , de mala calidad casi todos, con bachata, vallenato u otro género caribeño bastante alto como hilo musical, sin cinturones atrás y sin  luz arriba que te indique si van ocupados o no.

Pero a pesar de verlos por todas las calles, NUNCA debes cogerlos a lo Sexo en Nueva York levantando la mano en la acera con elegancia mientras cuelga de tu otro brazo un super bolso de Prada…No, aquí no se puede hacer eso… Lo primero porque te intentan robar el bolso, lo segundo porque te roba el taxista…

Los taxis se tienen que coger o bien llamándolos por teléfono a través de varias centralitas del taxi desde un hotel o centro comercial o con aplicaciones de teléfono móvil.

Las más usadas son Tappsi y Easytaxi, te registras poniendo tu nombre, teléfono y mail, y ellos cuando lo pides un taxi, te mandan mail dándote la matrícula, el nombre del taxista, el modelo de coche y la puntuación que le han puesto los demás usuarios.

Cuando terminas la carrera te mandan otro mail diciéndote el recorrido que has hecho. De tal manera que si desapareces, te atraca, te hace paseo millonario o algo peor… le tienen fichado.

Todos tenemos estas aplicaciones, a todos nos fallan, pero todos agradecemos este invento. 
Respecto a las tarifas, son baratísimos, van con taxímetro que traducen unas cantidades en pesos (no pone el importe directamente ) y existen 3 suplementos: El de la llamada (700 pesos) el de noche (1900 pesos de 20.00 a 06.00) y el dominical (1900 pesos) no hay más.

Pues es que no hay vez que no me la intenten colar… Sé que se ve a la legua que soy española, pero coño, tonta no soy y sumar 700 aunque me cueste un poco… pues yo lo sé hacer… Si en el taxímetro (que muchas veces se les “olvida” encender) pone 7000 pesos, serán 7700 (os he puesto el ejemplo fácil que es el que me sale así sin más…) jajaja .  

Pues bien el sábado por la noche salí por Bogotá, alquilamos por el cumple de unos vascos (esto está lleno de vascos) , una “Chiva” . 
La Chiva es un invento divertidísimo, un autobús  grandote de colorines, (seguro que si pensáis en autobús de colorines colombiano os imagináis una chiva con cajas de plátanos subidas en la baca ). Que no tiene ventanas sino barrotes, con asientos en los laterales, luces de neón, en el que te montas un botellón, te invitan a Aguardiente Antioqueño (más conocido como guaro) y te ponen música a tope mientras te pasean por la ciudad.

Es decir un híbrido entre el botellón en el maletero del coche de toda la vida, una discoteca y un autobús turístico pero a lo caribeño.

Nuestra Chiva, nos recogió a las 19.30 al lado de mi casa, subimos nuestros briks de ron (por que no se puede subir vidrio), cocacolas, nuestros hielitos, vasitos de plástico,  y a las 00.30 después de pasar por los miradores de la ciudad, la zona turística, mi zona, la zona pija y la zona de discotecas,  (y después de escuchar todo el repertorio de grandes temas latinos de los últimos 10 años como tiburón, todavía me acuerdo de ti, mayonesa, quiero hacer travesuras…)  nos dejaron en una discoteca  lejos de mi hotel…

No quiero de describir el estado de los asistentes a tan hortera acontecimiento porque hay mayores delante, pero vamos que las curvas nos sentaron a todos divinamente.
Estábamos contentísimos de habernos conocido, encantados con los zapatos llenos de ron por que la inestabilidad del asfaltado colombiano nos había hecho derramar la mitad de las copas y con muuchas ganas de seguir con la fiesta…
Nos metimos en la discoteca que nos dejaron, nos fuimos a otra y a las 04.00 de la mañana, lo que quedaba de mi quiso irse a casa… 

Tengo que reconocer, y dice mucho a mi favor, que desde que bajé de la chiva hasta las 04.00 no bebí nada más, (te lo prometo abuelo) sabiendo que tenía que volver y que habría enfrentamiento cara a cara con un taxista…

Pues bien, tocaba buscar taxi así que primero probé dentro de la discoteca a pedir uno  con la aplicación… El relojito de “Estamos buscando un tappsi para usted” no paraba de dar vueltas… (no era mi cabeza lo juro) pero no conseguía que ninguno me cogiera… 

Harta de estar bailando con un teléfono en la mano, me fui a la zona de fumadores, que como estaba fuera supuse que tendría más cobertura… Pero el relojito venga a dar vueltas…

En la zona de fumadores me encontré con Leire y con Pepe, ellos llevan unos dos años aquí, se saben todos los trucos y ventajas de vivir en Bogotá, y encima Pepe trabaja en una empresa de seguridad , por lo que si estás con Pepe sientes que estás segura porque tiene no sé qué en el tlf que le tienen fichado siempre y si se separa de él suena no sé qué alarma y se lo devuelven… me lo ha contado un par de veces para darme seguridad, pero no me sé la historia…y ni si quiera sé si es verdad… Pero a mi Pepe me da Seguridad y encima es muy majo y su novio también está en España y nos contamos lo mucho que echamos de menos a nuestros chicos…

Pues bien, Pepe me dijo, “Patiño , toca hacer lo que nunca debemos hacer… salir a la caza de un taxi a la calle, hacerle foto a su matrícula, que él sepa que la hemos hecho y lo de siempre, escribir cuando llegues…”  así que si lo dice Santi… hay que hacerlo…

Y allí nos fuimos haciendo eses los tres (Las curvas en Bogotá son horribles oye…) a la calle 84 a la caza del taxi.  En la calle los menos borrachos éramos nosotros , lo que nos daba ventaja a la hora de la caza… La calle estaba llena de taxis, así que me vine arriba y les dije que no se preocuparan, que yo me montaba en el primero que se fueran, ellos dijeron que ni de broma porque cuando le pregunté al primer taxi si me llevaba y el taxista me respondió super borde “ Son 25.000 pesos”.Entendí que iba a ser difícil…. ¿Cómo que 25.000? 25.000 pesos no llegan a 10 euros, pero yo se que de la 85 a la 68 que es donde yo vivo , lo máximo que me cobran son 11.000!!Y que además están obligados a usar el taxímetro. Le dije que no toda digna y me fui a por el siguiente…

El siguiente no me quiso llevar porque llegaron tres colombianas despampanantes y las llevó a ellas, el siguiente me pidió 20.000, los otros tres siguientes estaban ocupados… Otro otra vez 25.000  Miré el reloj y… las 04.30, intenté parar 3 más y lo mismo… Fue en ese momento que Pepe me agarró de los hombros y me dijo… “Patiño… son 10 euros tía, venga súbete al siguiente”… Tenía toda la razón, llevábamos 20 minutos y ellos aun querían tomarse la última en la discoteca….
Así que dicho y hecho, paré al siguiente, que sorprendentemente me dijo 15.000 , Leire le hizo la foto, Pepe se la enseñó al taxista, y me monté en el taxi mientras Leyre y Pepe me hacían el gesto de llama al llegar… Cerré pestillos y allá que nos fuimos, 68 con cuarta por favor. A mitad de camino fui a sacar el dinero de la cartera, abrí la cremallera de mi mochila preciosa marron que todas mis tías y yo tenemos, encontré la cartera, abrí la cartera  y… SOLO LLEVABA 11.200!!!!!
Horroooor!!!

En ese momento pensé, mierda, taxi no seguro, 04.30 de la noche, nadie en su sano juicio está despierto , este tío no lleva ni la identificación en el asiento pegada, me muero...
Empecé a sudar, a tener retortijones (esto también puede ser por el aguardiente, no lo sé) , a pensar como huir, a buscar la estrategia para que me dejara subir a la habitación a por dinero sin tener que dejarle nada de fianza que me pudiera robar…. Pensé , mierda , esto es el fin de mis mails…

Y de repente, llegando a la 73, no se si fue el Divino Niño que llevo en el móvil pegado, o mi suerte de apellidarme Patiño Cubeiro, o que eran míos que se me habían caído antes,  pero en el suelo debajo del conductor ¡¡¡había un precioso billete de 5.000 pesos!!! 

¡¡Me sobraba y todo!! ¡¡ Era mi día de suerte!!!

Hice que tosía para agacharme y cogerlos porque ya me entró la paranoia de que si decía que me los había encontrado me iba a decir que eran suyos, el muy ladrón… y la íbamos a tener… El taxista no decía ni mu, conducía escuchando Raaaadio Mega (vallenatos y champetas…) , algo que me desconcertaba un poco más…

Llegamos a la 68, en la puerta del Hotel, a lo lejos, me esperaba mi Leonardo querido, sonriente, encorbatado y elegante como siempre…. Leonardo es el que está los fin de semanas de guardia por la noche y sabe que me da mucho miedo cuando tarda en abrirme la puerta porque tuve un susto una noche con un “habitante de la calle” mientras el llegaba para abrirme, suelo avisarle que llego tarde y él siempre está pendiente.

Pagué al taxista con miedo, porque en mi cabeza ya lo había idealizado como un violador asesino que me iba a robar todo el dinero de mi tarjeta de crédito, yendo de cajero en cajero encañonándome con una pistola robada y cuando viera que tengo límite de 300 euros, se iba a enfadar y me iba a dejar en una cuneta después de pegarme una paliza en el barrio de Santa Fe , donde viven los yonkis y las putas sin mi celular con el divino niño pegado y sin mi cartera de Bimba y Lola que me trajeron los reyes este año…


El taxista, verificó que iban 15.000 y me dio las buenas noches… yo miré que no me dejara nada, cerré el bolso, me bajé como pude (ay que ver las curvas de Bogotá como marean…) y cerré despacito la puerta como les gusta a los taxistas colombianos que hagamos los europeos…Ellos dicen que cerramos fuertísimo y que les estropeamos los carros… Yo creo que los Kias amarillos son de mala calidad y ese es el problema…




Ya en la acera, Leonardo me abrió la puerta, subí los 5 escalones que separan la puerta de cristal de la acera rápidamente y le conté lo asustada que estaba… Leonardo que es muy correcto solo me respondió “ No se preocupe señora Cristina, ya está a salvo”. 

Supongo que por dentro estaría partido de risa…  

Hoy he vuelto a ver a Leonardo, le he pedido disculpas por lo del sábado y en vez de decir ¿El qué? Me ha respondido  “ No se preocupe señora Cristina, para servirle”.